Brasil investiga candidaturas fraudulentas de mujeres para obtener fondos públicos

La Fiscalía investiga a decenas de aspirantes ante la sospecha de que el fin no era que las eligieran, sino obtener fondos públicos

Aunque Brasil tuvo una presidenta y existe desde hace dos décadas una ley de cuotas para incentivar la elección de diputadas, su presencia en el Congreso ha aumentado desde entonces en menos de diez puntos. Ocupan solo el 15% de los escaños, a la cola de América Latina. Y eso pese a que la ley dicta que un tercio de los fondos de campaña deben ir candidaturas femeninas.

Las sospechas que salpican al partido del presidente, Jair Bolsonaro, y a otras formaciones sirven de pista sobre por qué esa norma no se traduce en más parlamentarias. El Partido Social Liberal (PSL) del ultraderechista organizó supuestamente un sistema de candidaturas femeninas fraudulentas para desviar hacia sus arcas el grueso del dinero público recibido por ellas, según una investigación del diario Folha. La fiscalía investiga decenas de candidaturas de varios partidos.

Aunque las sospechas se centran por ahora en un puñado de candidaturas del PSL en el estado de Minas Gerais y en unas 60 aspirantes de cuatro pequeños partidos en São Paulo, existen indicios de que las candidaturas femeninas ficticias para obtener fondos públicos son un fenómeno bastante más extendido.

Un 35% de las mujeres que se presentaron a las últimas legislativas en octubre pasado obtuvo menos de 320 votos —sí, menos de 320 en un país de 209 millones de habitantes y voto obligatorio—, según una investigación realizada por sendas académicas del University Collegue de Londres y de la James Madison estadounidense y publicada en Brasil por la BBC. Todo indica que ni siquiera hicieron campaña. Las investigadoras Malu Gatto Y Kristin Wyllie sostienen que estas candidaturas no solo burlan la ley de cuotas vigente sino que además sirven para que los candidatos varones reciban más fondos electorales.

El escándalo de estas candidaturas ficticias ya le costó el puesto al ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Gustavo Bebbiano, que fue el jefe de la campaña que, para sorpresa de casi todos, llevó a la Presidencia a Bolsonaro. Perdía a un ministro a los 48 días de la toma de posesión.

Ahora se acumulan las acusaciones, que investigan la policía federal y la Fiscalía del Estado de Minas Gerais, contra el ministro de Turismo, Marcelo Álvaro Antonio. Una de las candidatas a un escaño regional, Zuleide Oliveira, de 41 años, ha relatado que este personalmente le propuso presentarse a los comicios con el compromiso de que ella entregase luego al partido del presidente parte del dinero público que recibiría. “Me dijo, yo te doy 60.0000 reales (casi 14.000 euros) y tú nos das 45.000 reales. Te puedes quedar con 15.000 para la campaña. El material corre de nuestra cuenta, son 80.000 reales en material”. El ministro ha dicho al diario de São Paulo que no recuerda la reunión con esta mujer.

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Incluso el propio presidente se refirió el pasado viernes, Día de la Mujer, a las políticas brasileñas como “joyas raras” en un tuit matutino en el que lamentaba que no solo epende de él que avancen las propuestas. Horas después, en el acto oficial por el 8 de marzo en el palacio presidencial de Planalto se refirió a algo que sí está en su mano: la composición del gabinete.

El populista afirmó que “por primera vez, el número de ministros y ministras está equilibrado en nuestro Gobierno. Tenemos 22 ministerios, 20 hombres y 10 mujeres. Pero cada una de ellas equivale a diez hombres”, dijo en referencia a las titulares de Agricultura, Tereza Cristina Dias, la antigua jefa del lobby de la industria agraria; y de Mujer, Familia y Derechos Humanos, Damares Alves, una abogada y pastora evangélica que se estrenó pidiendo que los niños vistieran de azul y las niñas, de rosa.

La candidatura de Oliveira fue finalmente invalidada por un tribunal electoral porque tenía una condena por pelearse con otra mujer, pero otras sí que se presentaron y fueron votadas. Las cuatro que están en el origen de la investigación periodística sumaron menos de 2.000 votos pese a haber recibido entre ellas supuestamente casi 65.000 euros de fondos públicos, parte de los cuales terminó en manos de empresas cercanas al ministro ahora señalado.

Pese a haber tenido una presidenta como Dilma Rousseff, candidatas presidenciales y tener mujeres al frente de formaciones de ámbito nacional –como ahora Gleisi Hoffmann al frente del Partido de los Trabajadores-, la política brasileña es aún muy masculina. Cuando las cuotas de candidatas empezaron, en 1998, ellas ostentaban el 5% de los escaños. Ahora son el 15%, lo cual es un récord pero coloca al país en el puesto 133 del mundo empatado con Bahrein y Paraguay.

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