Suman advertencias ante quiebres de grandes bloques de hielo antártico

Los cambios que se vienen produciendo en la Antártida en los últimos años tienen en vilo a los científicos de todo el mundo, debido a que el deshielo en el Continente Blanco aumentó considerablemente en el último tiempo y son más frecuentes los desprendimientos de enormes bloques de hielo luego de grandes fracturas, algunas de las cuales están en proceso de quiebre.

El derretimiento de los cascos polares además de aumentar el nivel de los océanos, podría multiplicar los eventos meteorológicos extremos y desestabilizar el clima en algunas regiones en las próximas décadas, porque los miles de millones de toneladas de agua procedentes del deshielo podrían debilitar las corrientes oceánicas que actualmente transportan el agua fría hacia el sur, sumergiéndola hacia el fondo del Atlántico y empujando las aguas tropicales hacia el norte, más cerca de la superficie.

Concretamente, la extensión del hielo marino antártico ha experimentado varios días de mínimos históricos en enero, tras un rápido deshielo en diciembre, anticipando un mínimo anual sin precedentes para este mes de marzo.

De acuerdo a uno de los informes presentados a nivel mundial, la extensión del hielo marino antártico se ubicó en 5,47 millones de kilómetros cuadrados el 1 de enero pasado, la extensión más baja en esta fecha en el registro satelital de 40 años.

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Otro estudio publicado a fines de 2018 por National Geographic, señala que los bordes de la plataforma Larsen C se deshacen con la misma facilidad de un castillo de arena. En su superficie, además, se distribuyen grandes grietas que comparten el espacio con lagunas de deshielo de hasta 400 metros cuadrados.
Según los informes oficiales, la grieta que está a punto de separar el Larsen C del continente mide casi 200 kilómetros y en alguno de sus sectores su ancho alcanza los 2000 metros.

Cuando finalmente llegue a su extensión completa, va a provocar la creación de un iceberg de unos 5000 kilómetros cuadrados.
Ante este panorama, el profesor de la Universidad de California y científico de la NASA, Eric Rignot, consideró que los recientes cambios climáticos de los últimos años ponen de manifiesto su fractura temprana. “Según mi experiencia, cuando la brecha toma un giro de 90º, como en este caso, la fractura está a la vuelta de la esquina”.

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