Este miércoles arranca el paro de 72 horas de los docentes

El gobierno bonaerense y sindicatos creen poder lograr un acuerdo propio. La última vez que las clases empezaron en tiempo y forma fue en el 2016.

Las escuelas no abrirán sus puertas en el día estipulado por el Ministerio de Educación. En la gestión de Cambiemos, el inicio de clases se cumplió en 2016 con paritaria nacional. En 2017, año de elecciones legislativas, el conflicto con la administración bonaerense se pacificó a comienzos de julio.

El año pasado la negociación se pactó, de manera unilateral, a fines de noviembre. Este año, en la previa de un paro de 72 horas -las clases empiezan el próximo lunes-, los gremios aseguran ser optimistas y esperan un ciclo lectivo “menos conflictivo” en comparación al 2018, cuando hubo 29 jornadas de huelga.

La negociación con los docentes se convirtió, con el paso del tiempo, en paritaria testigo. Solamente en el territorio bonaerense, alrededor de 280.000 maestros dependen del acuerdo entre el Frente de Unidad y la gobernación. En el medio, más de 4,7 millones de alumnos que mañana no volverán a las escuelas por el paro de 72 horas convocado por el sindicato nacional Ctera, medida que acompaña el gremio privado Sadop.

Esas cifras hacen que el equipo de María Eugenia Vidal trabaje a contrarreloj para evitar un nuevo año conflictivo. Días atrás, el propio Marcelo Villegas (ministro de Trabajo) le confirmó a Crónica que “no hay propuesta superadora”. Las palabras fueron tras la segunda reunión del año, cuando el Ejecutivo provincial ofreció para el 2019 “la inflación que marque el Indec”, y un recupero del 5% a cobrar en enero por lo perdido en 2018.

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Según los gremios, existen diez puntos de diferencia, ya que “la pérdida de poder adquisitivo del salario del año 2018 alcanza el 15,6% y que no es posible encarar negociación alguna sin el reconocimiento de la totalidad de ese porcentaje”. Pero el optimismo de acordar en las próximas reuniones está latente, sobre todo porque en los pasillos del mundo gremial docente reconocen como “buena oferta” la alcanzada para el año en vigencia.

El año pasado, las 29 jornadas de huelga fueron tras 20 reuniones con 11 propuestas rechazadas por parte de los trabajadores de la educación. Cuando todo parecía infinito, el acuerdo llegó el 28 de noviembre: los funcionarios cerraron en un 32% anual más un bono, por única vez, de 7.000 pesos.

A pesar de las tres jornadas de paro -las clases empiezan el lunes de la semana que viene- todo parece indicar que el nuevo ciclo lectivo no estará minado por las huelgas. Y dos motivos lo justifican: por un lado, el frente gremial (que años atrás sufrió la división de UDA por “cuestiones sindicales”, reconocen desde el propio gremio) buscará evitar tensar la cuerda entre las bases y los líderes gremiales.

A eso se le suma que “siempre descontamos los días de paro”, confirmaron a este medio desde Gobernación. “El que no trabaja no cobra”. Por otra parte, que en el segundo encuentro del año (13 y 27 de febrero) la gestión de Vidal ponga en consideración un 5% para recuperar lo perdido del año pasado, “es un paso importante”, dijeron desde el Frente. Confiados, esperan llegar a un acercamiento en los próximos encuentros.

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