La evolución del traje de baño, símbolo de la liberación femenina

Las primeras prendas de baño: consisten en un vestido de mangas cortas, con pantalones debajo y sombreros. (Fotos Secretaría de Cultura de la Nación)

Del vestido de seis piezas en el siglo XIX, a los bikinis a partir de los 60, la prenda evolucionó tal crecían los derechos y libertades de sus portadores. Conocé la historia de la mano de la Directora del Museo Nacional de la historia del Traje, Vicky Salías.

(SCN).-Comenzaba el siglo XIX cuando nadar se convirtió en una actividad de recreación y saludable, por recomendación médica. Se extendía la creencia que el agua salada era buena para la salud y, sobre todo, para poder procrear. Todo lo que estuviese relacionado con la sensualidad estaba prohibido y se evitaba un exceso de tiempo en el agua que acaparase miradas de los hombres. Pero el tiempo pasó y las costumbres cambiaron. Desde fines del siglo XIX hasta nuestros días el traje de baño fue evolucionando a nivel mundial y nuestro país se hizo eco de esas tendencias de la moda.

La diseñadora de indumentaria y docente Vicky Salías, directora del Museo de la Historia del Traje, nos cuenta cuales eran las tendencias mundiales, que marcaron la evolución de los trajes de baños y como se desarrollaron en nuestro país.  “A partir de 1910 la gente comienza a entrar al agua, solo para mojarse, dado que el peso de los trajes hacía complicada la natación que, hasta entonces, rara vez se practicaba. La playa era un destino de recorrido, caminatas y descanso y los audaces que se adentraban al mar iban vestidos con prendas comunes”.

“Las prendas de baño aparecen a fines del siglo XIX y consisten en un vestido de mangas cortas, con pantalones debajo y sombreros para evitar broncearse (símbolo de status social), acompañados de medias para no exhibir las piernas. Lo mismo ocurre con los hombres, quienes usaban un remerón  como prenda superior. Los diseños eran traídos de Europa”, explica.

Acerca de la variaciones de diseños y telas a lo largo de las temporadas, Vicky Salias desarrolla que “los modelos sólo dejaban ver brazos y pantorrillas. Con el paso de las temporadas se van acortando y exigen salidas de baño de toalla. En ocasiones las mujeres utilizaban pequeñas cabinas de vestuario, con ruedas, para ser transportadas hasta la orilla del mar, lejos de la mirada masculina. Los trajes se confeccionaban de pesados tejidos de punto de lana.

Izquierda: Michelle Bernardini con la llamada “bikini más chica del mundo”. Fue considerado un escándalo y su uso no se popularizó en todo el mundo hasta casi veinte años después. / Derecha: topless en 1965.

De la malla enteriza a la bikini

A partir de los años 20 comienza a usarse el traje de baño enterizo, con escotes más amplios y dejando ver los muslos. Aparece el hilado de látex, que se incorpora al algodón y en los años 60, con la aparición de fibras elastoméricas, los trajes son anatómicos, sobre telas de poliéster o nylon con lycra que los hace más confortables y de rápido secado”.

Louis Réard, un ingeniero mecánico francés, a cargo de la empresa de lencería de su madre, notó, en las playas de Saint Tropez, que las mujeres se arremangaban sus trajes de baño para conseguir un mejor bronceado. Eso lo inspiró para diseñar un traje que dejara el abdomen expuesto.

El diseñador de moda Jacques Heim, en mayo de 1946, creó un traje de baño de dos piezas, “Atomo”, publicitado como “el más pequeño del mundo”. Micheline Bernardini, una nudista del Casino de París, fue la primera en posar en bikini, en un desfile de París, en julio de 1946.

La directora del Museo de la Historia del Traje cuenta que en nuestro país  “la pionera en usar dos piezas en Playa Bristol (Mar del Plata) es anónima. La escritora Marta Lynch fue la primer mujer conocida, quien la usaba en el Jockey Club en 1959, según dicen, adquirida en Capri. Para la misma fecha la actriz Úrsula Andress, en ‘Satánico Doctor No de James Bond’, también la utiliza.

Muchos cambios hubo en las tendencias de moda, en relación a los trajes de baños femeninos, hasta llegar a la actualidad donde triunfan las bikinis, se acepta el topless y los trajes enteros aportan un toque de glamour. Para los hombres aparecen las bermudas y los últimos años están marcados por los colores, promoviendo una gran libertad en el uso de los distintos tonos.

“En este siglo se da una coexistencia de estilos. Si bien se ha vuelto a poner de moda el traje de baño enterizo, muy cavado en las piernas, típico de los 80 y 90, también se han popularizado diversos modelos de bikinis, que tienen recortes en sus partes superiores, de distintos tipos, colores y diseños, más grandes que los triangulitos de los 70”, culmina Salías (www.cultura.gob.ar).

Bajo el reglamento: En aquellos años la “moralidad” y las “buenas costumbres” establecieron estrictas normas de conducta para los osados bañistas. La playas contaban con “medidores de bañadores” quienes se aseguraban que los trajes cumpliesen con la medida establecida por encima de la rodilla. El primer Reglamento de Baños de Mar del Plata de 1888 redactado por el subprefecto Hilario Rubio Medina, disponía:

Artículo 1: Es prohibido bañarse desnudo.

Artículo 2: El traje de baño reglamentario es todo aquel que cubra desde el cuello hasta las rodillas.

Artículo 3: En las tres playas conocidas por del Puerto, de la Iglesia y de la Gruta, no podrán bañarse los hombres mezclados con las señoras, a no ser que tuvieran familia o lo hicieran acompañados de ellas.

Estas restricciones van perdiéndose progresivamente con el achicamiento de las prendas.

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