Rada Tilly: la playa se aprovecha hasta que cae el sol

Pasado el mediodía, la playa de Rada Tilly estaba en todo su esplendor, pero la posición del sol desanimaba todavía a quienes usan ese espacio recreativo, sobre todo con jornadas como la de ayer, con más de 30 grados a esa hora.

Había algunas personas paseando perros, otros disfrutando una jornada de beach voley, unos pocos que prefieren la soledad y niños, adolescentes y adultos que llegan poco a poco para colmar la capacidad de la playa.

Llegar e irse tarde

“La gente viene a la tarde, algunos incluso están llegando tipo seis de la tarde, cuando hay días de tanto calor”, dicen los guardavidas. Ellos están, oficialmente, de 11:00 a 20:00 los fines de semana y hasta las 19:00, de lunes a viernes. Pero en jornadas calurosas, esas jornadas se suelen extender. No antes, porque por la mañana muy pocos salen y nadie o casi nadie se mete al mar.

Entre las 17:00 y las 19:00 es el horario pico. Cada vez más personas son conscientes de que el sol antes de las 16:00 es peligroso. Riesgos de tener una insolación o ampollar la piel en lo inmediato y cáncer de piel en el futuro hacen que recién después de esa hora lleguen sobre todo las familias. Las consecuencias de la exposición en las horas más cercanas al mediodía pueden ser serias.

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Además, claro, está el trabajo: los días de semana el horario de salida de las obligaciones laborales imprime el tiempo del día de playa.

Por eso, los horarios de la presencia de los guardavidas suelen extenderse. Así ocurrió el viernes, cuando el personal se quedó dos horas más, hasta las 21, porque todavía había muchas personas que se quedaron hasta que el sol finalmente cayó y llegó la noche.

Rada Tilly, como otras playas de arena, tiene distintas variables: además del calor, el viento y las mareas son factores que los bañistas tienen en cuenta. Ayer a las 13:15, había pleamar y con la marea alta, la playa se reduce a su mínima expresión. Durante la tarde hasta las 19 aproximadamente, iría recuperando la habitual amplitud que la caracteriza.

El recorrido va cambiando, pero por lo general, primero, disfrutan en la arena cuando la amplia playa está a pleno. En cuanto se levanta viento o sube la marea, van acercándose cada vez más al muro y suelen quedarse un rato más en la vereda, para disfrutar unos mates o tererés y lograr un bronceado digno del Caribe.

Así, al menos, mientras el pronóstico siga tirando un guiño a los comodorenses, radatillenses y turistas que llegaron a estas costas para disfrutar el verano.

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