El día después tras la avería de los viejos caños

Luego de la última rotura de un “endeble” sector del subacueducto que corre bajo la avenida 10 de Noviembre, y teniendo en cuenta que en muy poco tiempo es la tercera avería en la misma zona, las máquinas retroexcavadoras continúan en el lugar en una preventiva vigilia, entre enormes montículos de tierra, restos de hormigón y los cordones de lo que fuera la vereda del Tabernáculo de la Fe.


Precisamente, el reducto religioso tiene prácticamente cerrado el ingreso a su playa de estacionamiento, mientras se espera -es de imaginar- el resultado del último recambio de caños y, consecuentemente, que el agua siga fluyendo sin que se registre alguna nueva rotura.

Por el momento, la distribución de agua se fue normalizando desde la mañana de ayer sin inconvenientes en los 17 barrios comodorenses que sufrieron el último corte, con las conocidas quejas por las demoras que se producen en la llegada a uno u otro sector de la ciudad aunque, se ha explicado tras cada uno de los eventos, el llenado de ductos y la distribución debe realizarse de manera lenta para evitar roturas por cambios de presión, en algún sector de los viejos ductos.

A la espera de que no haya una nueva rotura, el acondicionamiento de la avenida 10 de Noviembre deberá esperar un poco más y, luego sí, con la confianza de que no habrá novedades acuíferas, se concluirá con el relleno del pozo abierto para el cambio de ductos, se compactará adecuadamente y, finalmente, según es de esperar, se procederá al hormigonado de la arteria.

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