La Fiscalía le retiró el arma reglamentaria a tres policías

Se trata de una pareja que se disolvió y la tercera persona en cuestión, todos policías que prestan servicio en esta ciudad. El incidente que protagonizaron el fin de semana pasado en la Comisaría de la Mujer, que pasó de agresiones verbales a físicas, ya que se arrojaron cosas entre ellos, fue el detonante para que el caso –de vieja data- llegara a la Fiscalía.

D. es una joven oficial subinspector que presta servicio en una Comisaría de la zona oeste y L. un cabo primero que fue su pareja por dos años. Ambos tienen una nena de muy corta edad, pero la pareja se disolvió a poco de nacer la hijita y allí comenzaron los problemas. Es que L. está nuevamente en pareja con M., también policía, quien prestaba servicios en uno de los Grupos Especiales.

Las denuncias cruzadas de la expareja fueron intensas, hubo varios episodios de acoso y amenazas en que tanto D. como L. denunciaron, acusando al otro. Así las cosas, durante meses la pareja siguió con este tira y afloja, mientras todos prestaban servicio en sus respectivas dependencias. El problema, que nunca tuvo un cierre, se acrecentó cuando en medio de los últimos cambios L. fue destinado al mismo Grupo Especial en el que está su actual pareja M. Para evitar cualquier tipo de situación, la Jefatura ordenó que M. fuera trasladada a la misma Comisaría de la zona oeste donde D. presta servicio como oficial. De esta manera ambas mujeres, la ex y la actual se encontraron trabajando en la misma dependencia y como no podía ser de otra manera, esta situación eclosionó.

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Denuncias cruzadas y amenazas

El pasado fin de semana M. fue a denunciar a D. por amenazas y agresiones, pero cuando se encontraron en la Comisaría de la Mujer, no solo se dijeron de todo en presencia del hombre, sino que terminaron arrojándose cosas y a los gritos. Esto motivó un nuevo sumario interno –ya había uno por un incidente anterior- en el que la Jefatura analiza la conducta de todos los implicados, pero en paralelo se inició una causa judicial.

Llegada al Ministerio Público Fiscal y como los implicados son policías y los tres tienen sus respectivas armas reglamentarias que cargan permanentemente, el fiscal del caso resolvió retirarles el arma a los tres preventivamente, a la vez que recomendó tratamiento psicológico para todos.

Un policía que pidió reserva de su identidad dijo que la situación de esta oficial con su pareja superó los límites y es un verdadero problema porque “ella se desestabiliza” cuando pelea con su ex. Hay que decir que resulta muy acertada la medida tomada por el fiscal para evitar males mayores.

 

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