Cuatro generaciones mantienen con vida a la estancia santacruceña Cabo Blanco

Flavio Figuero es el propietario de la Cabaña Cabo Blanco que llegó desde la región de Puerto Deseado, Santa Cruz, a la Expo Rural de Comodoro Rivadavia luego de dos años de ausencia ya que explicaba que muchas veces, a pesar de tener los animales listos para competir, ciertas contingencias hacen que no se pueda ausentar de las labores diarias.

Entre tierras propias y alquiladas, manejan 137 mil hectáreas de extensión y unos 30 mil ovinos. “La genética es lo que nos apasiona pero la producción, en cuanto a majadas y área operativa, es la que sustenta todo esto”, decía el cabañero santacruceño.

Él es cuarta generación al frente de Cabo Blanco y define el trabajo rural como una forma de vida. También como un trabajo sacrificado y difícil de manejar ya que la mitad de las variables no se pueden controlar. Da como ejemplo el clima, el precio de la lana, de la carne y las políticas gubernamentales. Recuerda que su padre atravesó las consecuencias de la erupción del volcán Hudson en el año 1991 donde perdió 8 mil ovejas. “Es un negocio de mucho esfuerzo porque el clima es agresivo, con escasas lluvias y grandes dimensiones. Eso requiere de personas, de caballos y vehículos. Por ahí no se ve porque se trabaja tranqueras adentro”, decía el cabañero en diálogo con Crónica.

Te puede interesar
“Las medidas económicas de Macri ponen en jaque las inversiones en la Cuenca”

Respecto de cómo sobrellevar una sequía de las dimensiones que se está viviendo, explica que cada campo es un mundo en cómo se maneja, que no hay recetas y que existen diferentes maneras de salvar el ganado. “Todo aprendizaje te lleva un año, no es que vas a la facultad y salís siendo ovejero o ganadero, este aprendizaje lo vas aprendiendo de tus abuelos, tus padres y el tuyo propiamente dicho”, cuenta y agrega que ha habido avances para paliar estas crisis como son la suplementación alimenticia estratégica, los comederos automáticos, pero lo que más dificultan estas soluciones son los costos de logística y transporte. De igual manera, en campos como estos -donde no se puede sembrar ni hacer pastizales- inevitablemente se les debe dar suplemento a las madres de pedigree durante al menos 60 días por año.

Fue uno de los más premiados, y entre los reconocimientos que logró destaca el premio Campeón Merino Astado Lana Entera, Borrego y Reservado de Campeón Polled Merino Lana Entera. “Haber ganado en esta pista que es la más competitiva de Sudamérica nos dice que vamos por el buen camino y es un verdadero orgullo”, manifestó, además de decir que un premio es siempre un buen aliciente a tanta inversión y esfuerzo diario.

 

Comentar
- Publicidad -