Se agrava la “situación de fuego” en la Comarca con nuevos focos

Durante el mediodía de ayer, se informaba del refuerzo operativo para combatir al menos cuatro frentes de fuego en torno a Lago Puelo, tarea en la que están participando brigadas de toda la jurisdicción junto a personal del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, de El Bolsón, del Parque Nacional Lago Puelo y Bomberos Voluntarios de esa localidad cordillerana, debido a la propagación de las llamas como consecuencia del intenso calor y de las ráfagas de viento; mientras, la situación en la zona se agravó considerablemente con otro gran siniestro en las afueras de la castigada localidad de Epuyén.

El nuevo incendio se inició en la zona de La Rinconada y las llamas fueron empujadas rápidamente por las corrientes de viento que, de moderados a fuertes, se convierten en el peor enemigo para los brigadistas. La rapidez de la propagación de este nuevo foco permitió que las llamas cruzaran la Ruta 40 -por lo que la circulación fue cortada al tránsito, al menos temporalmente- y el avance puso en peligro varias viviendas del sector, lo que obligó a evacuar a sus moradores.

La denodada lucha contra las llamas, en la mayoría de los casos desde el propio terreno con herramientas manuales, dadas las dificultades que presenta el terreno y la tupida vegetación que impide la entrada de vehículos, solo es ayudada por helicópteros con hidrobaldes y pequeños aviones que no logran impedir el avance del fuego.

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De acuerdo a los informes, el corte de la Ruta 40 se produjo desde el acceso a Epuyén hasta Cholila -lo que dimensiona el siniestro- en un violento avance del incendio que se encontraba a escasos metros de varias viviendas pese a los cortafuegos abiertos anticipadamente por los propios vecinos, quienes finalmente debieron abandonar sus hogares ante el temor de las enormes lenguas de fuego.

En este nuevo foco trabajan brigadistas de Epuyén, El Hoyo y Lago Puelo, equipos que no dan abasto ante la intensidad de los diferentes frentes, pese al auxilio de helicópteros y aviones del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, lo que entabla una lucha desigual entre el esfuerzo y las llamas que se propagan por las “explosiones” de frutos y por la fuerza del viento.

 

 

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