Virginia Woolf, la autora a favor de los derechos de la mujer

Virginia Wolf hubiera cumplido 137 años el 25 de enero. Desarrolló su carrera literaria durante el periodo de entreguerras y años después, en la década de los 70, sus escritos se convirtieron en un referente del movimiento feminista, especialmente con su ensayo Una habitación propia, en el que aseguraba que “Una mujer debe tener dinero y una habitación propia si desea escribir ficción”.

Su obra sigue vigente como una de las más destacadas del mundo anglosajón: “Podrás cerrar las bibliotecas, pero no hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente”.

La autora está considerada una de las figuras más destacadas del modernismo anglosajón. Formó parte del Círculo de Bloomsbury, un grupo de intelectuales británicos del primer tercio del siglo XX. Entre sus novelas destacan La señora Dalloway, Las olas y Al faro.

Hitler la consideraba una enemiga a abatir

El nombre de la autora y el de su marido Leonard estaban en la lista negra del dictador. Ellos no lo sabían. No obstante, planeaban quitarse la vida en el caso de que Alemania acabara invadiendo Gran Bretaña ya que siendo Virginia una renombrada intelectual y su marido judío, sabían que tarde o temprano acabarían yendo por ellos.

Si esto ocurría, tenían pensado un plan B: asfixiarse en su garaje con los gases del tubo de escape de su vehículo. Además, Leonard guardaba bajo llave un frasco con una dosis letal de morfina que le había dado el hermano de Virginia, el psiquiatra Adrian, por si se complicaban las cosas.

Un carácter difícil

Las empleadas de los negocios, cuando la veían entrar temblaban. Y es que a la escritora le gustaba discutir sobre cosas tan banales como los productos que vendían. Tuvieran o no sentido, sus convicciones eran firmes, y predicaba con ellas costara lo que costara. Por si fuera poco, no llevaba demasiado bien las réplicas. Quienes la conocían lo sabían bien y, precisamente por eso, la dejaban desahogarse para no alargar demasiado el conflicto.

Matrimonio liberal

La escritora Vita Sackville-West era su amante y se colaba entre el matrimonio de Virginia con Leonard Woolf. Entre los tres surgió una relación romántica que duró cerca de una década. Sin embargo, la amistad de este trío duró toda la vida. Además, Vita Sackville-West también era una mujer casada.

Precisamente, coincide que esta época es la más prolífica en la carrera profesional de las dos mujeres. Woolf publicó entonces Orlando, una historia que abarca tres siglos con su protagonista masculino (y a veces femenino) que actúa como sustituto de Sackville-West.

Enfermedad mental

A lo largo de toda su vida, Woolf luchó contra una enfermedad mental. Arrastraba ya varios problemas psicológicos desde su infancia, fruto del continuo abuso sexual de sus dos hermanastros. La situación empeoró todavía más tras la muerte de su madre, momento en el que acabó de perder los nervios hasta el punto de ser ingresada en un centro de salud mental. De hecho, su primer intento de suicidio fue a los 22 años. Se tiró de una ventana y salió ilesa.

Durante mucho tiempo evitó los espejos, convencida de que le hacían más mal que bien o tenía verdaderos dolores de cabeza tratando de averiguar por qué los pájaros piaban en griega (estaba convencida de ello). Los médicos llegaron incluso a limitarle la escritura, asegurando que la actividad intelectual no le hacía ningún favor. No obstante, esta última receta le duró poco, Woolf se sentía mejor si exponía sus sentimientos en un papel. Pese a sus mejorías intermitentes, en 1941 la depresión pudo con ella, y se acabaría suicidando en 1941.

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