Martino, el instructor de buceo: “Nunca me oculté y estoy a disposición de los familiares”

El instructor de buceo, acusado por la familia de Rocío Gómez de ser el responsable de la muerte, rompió el silencio y se defendió de las acusaciones. La turista argentina se perdió en el mar, fue rescatada, pero falleció luego de haber estado internada cuatro días.

“No hablé antes porque no podía. Desde ese momento, tengo un nudo en la garganta. Estoy hundido en una tristeza que nunca había sentido antes. Lo que ocurrió no solo se llevó la vida inocente de Rocío, también una parte mía ha muerto para siempre”, relató el joven llamado Nahuel Martino.

Y afirmó: “No quise responder ni dar detalles de esta desgracia por respeto a la familia. Sin embargo, se convirtió en algo masivo y eso me pone en la obligación de hablar. Desde que sucedió el accidente, no volví a bucear y no sé si volveré a tener las fuerzas”.

El joven que acompañaba a Rocío Gómez en el momento de su desaparición expresó que cumplió con todos los protocolos de seguridad: ” Di una clase teórica de 40 minutos y expliqué el funcionamiento del equipo. Antes de saltar al agua, volví a mencionar las indicaciones e hicimos un chequeo”.

El descargo del instructor fue vía Facebook. En esa especie de comunicado, Martino detalló que tanto Rocío como las dos personas que lo acompañaban superaron con éxito el chequeo previo: “Fue perfecto. Es más, ella me agradeció mucho y me dijo que estaba en una etapa de su vida donde se estaba proponiendo hacer cosas nuevas y se estaba desafiando a si misma. Me dio un abrazo que nunca olvidaré”.

“En el segundo buceo, que duró 36 minutos, ocurrió el accidente. El proceso fue el mismo. Cuando estabamos a 4 metros de profundidad, Rocío me hizo la señal de querer irse para arriba a los 14 minutos de bucear. Subimos y me dijo que le había agarrado un ataque de risa. Le dije que con el regulador en la boca podía reirse sin problemas”, añadió.

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Y continuó con su relato de los hechos: “Luego le pregunté si quería seguir y me dijo que sí, que la estaba pasando muy bien y que lo estaba disfrutando mucho. Buceamos 18 minutos más en los que ella no mostró ningún tipo de miedo. Es más, los tres tenían un ritmo respiratorio normal”.

Al volver en el barco se dio cuenta de que Romina no estaba. “Les pregunté a mis alumnos donde estaba y me dicen que no la vieron. Volví a hacer el recorrido en sentido contrario y no la encontré. Ascendí con mis otros dos alumnos y di aviso al barco”, contó Martino.

“Pregunté si vieron burbujear cerca mío, me dijeron que sí y fui a ver si era ella. No era. Cunado volví, vi a un compañero arrastrando a Rocío hacia el barco. La encontró sin el regulador en la boca en el fondo del mar, a unos 6 metros de profundidad. Mi equipo le realizó primeros auxilios junto a dos médicos”, señaló.

Por último, el instructor de buceo dijo que todos los días se pregunta qué fue lo que sucedió. “Yo creo que siguió a otro grupo que nos cruzamos bajo el agua aunque no puedo afirmarlo. Es el mar. El buceo es una actividad de riesgo. Siento la responsabilidad. No soy un asesino como dijeron en las redes sociales, es muy fácil agredir detrás de una computadora. Lamento muchísimo lo ocurrido, estoy destruido. Nunca me oculté y estoy a disposición de los familiares”, concluyó.

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