Cayó Brenda Vargas, la “viuda negra” prófuga de la Alcaidía policial

La División de Investigaciones Policiales no se toma vacaciones y en la tarde de ayer atrapó a una de las prófugas de la Justicia más buscada: Brenda Vargas (27), también apodada la “viuda negra” ya que entre sus varias causas penales se la sospecha de seducir o hacerse seducir por hombres que la llevaban a sus domicilios y allí les daba algún somnífero para dormirlos y luego vaciarles la casa junto a otros cómplices.

Está condenada a una pena de 4 años y 6 meses de prisión y faltaba del pabellón de la Alcaidía policial desde el pasado 26 de noviembre cuando fue beneficiada con una salida transitoria y no regresó. Los propios titulares de la DIP, comisario Andrés García y Subcomisario Pablo Lobos, habían dejado entrever en entrevistas anteriores que su objetivo era atraparla y lo concretaron ayer, después de un primer seguimiento y posteriores 4 horas de sigilosa espera. Ya antes del mediodía de ayer tenían el dato de que solía movilizarse en un automóvil Honda Fit color gris al que vieron estacionado en el sector Niaco del barrio Isidro Quiroga -frente al domicilio de su progenitora-, luego la mujer ascendió a dicho vehículo y prosiguió el prudente seguimiento hasta que llegó a la calle Urquiza al 900 y lo estacionó y corrió hacia el domicilio de un inquilinato. Al parecer, sospechó que le seguían los pasos y llamó a un conocido para que fuera a buscarla. Y así fue. Apareció un vehículo Chevrolet Cruze dominio KUI 074 con sus vidrios totalmente polarizados, ascendió y partieron raudamente por Urquiza en dirección a San Martín y Rivadavia. Los sabuesos policiales advirtieron la maniobra y salieron al cruce del vehículo, que por una cuadra y media intentó eludirlos, pero casi al llegar a calle Chacabuco lograron cruzarle dos autos no oficiales adelante, y debieron detener la marcha. Brenda Vargas se entregó sin resistencia y muy sonriente, tirándole “piropos” al personal joven de la DIP y mostrándose afable y charlatana con la mujer policía que la requisaba y la esposaba

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Has recorrido un largo camino, muchacha…

“Está acusada como cómplice de un crimen, quiso incendiar la Alcaidía de Comodoro Rivadavia, amenazó a su ex con un arma y quemó con agua hirviendo a un guardia porque no le quiso convidar fuego para un cigarrillo… Pero, como si eso fuera poco, ahora se fugó durante una salida transitoria. La busca hasta Interpol”… había escrito el diario Clarín semanas atrás en una extensa nota donde describió la vida delictiva de la ayer recapturada bajo el título: “Vargas, la presa que quema comisarías cuando no la dejan fumar”

Y no es para menos, ya en el año 2014 el entonces Juez José Rago la había condenado a una pena de 3 años de prisión y luego logró la libertad condicional, la que transgredió con otras cuatro causas penales, entre las que se cuentan la portación de un arma de guerra y las amenazas de muerte extorsivas a su ex novio; la quema de un colchón en la Alcaidía policial, hecho que repetiría estando alojada en la Comisaría de Rada Tilly, lugar donde también una tarde arrojó agua hirviendo al rostro de otra mujer policía.

Testigo o cómplice de brutal asesinato en la interna de la UOCRA

Pero tiene otra causa, tal vez mucho más grave, por la que tendrá que responder: Si fue entregadora y cómplice del asesinato a balazos del delegado de la UOCRA Néstor Vázquez, ocurrida en uno de los costados del estadio del Club General Roca en una feroz interna de ese gremio. En principio, declaró como testigo clave en la causa, luego se desdijo y –posteriormente- volvió a desdecirse en un medio de prensa acusando a los dirigentes de la Unión Obrera de la Construcción, Delegación Comodoro Rivadavia.

 

 

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