El FMI pronosticó un alza del desempleo para Argentina

Se prevé que la economía llegue a las elecciones con el consumo y la obra pública apagados. Según los analistas, ni el consumo ni las obras salvarán a una economía que se encamina rumbo a su segundo año de contracción.

Las proyecciones del FMI -que ahora tiene acceso de primera mano a los datos oficiales- incluyen una recesión estimada del 1,7% (tras el -2,8% estimado para 2018) y una suba del desempleo hasta 10,9 por ciento. Ese será, según el organismo multilateral, el costo del programa de ajuste fiscal y monetario acordado.

El Presupuesto 2019 indica que los gastos de capital previstos para obra pública ascienden poco más de $184.000 millones. De acuerdo con la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), los créditos para construir caminos, represas y otra infraestructura se reducen 8,6 por ciento anual en términos nominales, sin considerar la inflación.

El anhelo del Gobierno era reemplazar ese menor presupuesto por obras financiadas bajo el esquema de Participación Público Privada (PPP), en las que el fondeo corre por cuenta del consorcio que realiza la obra y no del Estado -que paga esos trabajos tiempo después. La suba del riesgo país, que pasó los 800 puntos básicos a fin de año, obligó al Ministerio de Hacienda a posponer estos proyectos, ya que elevó el costo de financiamiento a tasas de 12 por ciento anual en dólares o superiores.

En el Palacio de Hacienda admitían hace un mes que en 2019 no llegarían inversiones, más allá de algunos proyectos puntuales en la pujante Vaca Muerta o destinados a extraer otros recursos naturales, como el litio del norte del país. Pero apostaban -apuestan, todavía- a una recuperación de los salarios que permita dinamizar el consumo y dejar una mejor sensación en el electorado de cara a las primaras de agostos y las elecciones generales de octubre.

El Ejecutivo prevé que las jubilaciones subirán el año próximo por encima de la inflación, luego de haber perdido casi 20 puntos en 2018. Como el índice de actualización opera con seis meses de rezago, en marzo incorporarán a los haberes la disparada inflacionaria del tercer trimestre y en junio, la de la última parte de 2018. Cuanto menor sea el IPC de 2019, mayor será la recuperación. En cuanto a los salarios, destacan la activación de las cláusulas de revisión, que moderaron -en algunos casos- la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores.

Las expectativas de los analistas privados son distintas. Federico Filipponi, director comercial de Kantar Worldpanel, proyectó que el consumo masivo caerá 1,5% en volumen en 2019, luego de haberse contraído casi 2%. Para la consultora especializada, habrá una fuerte retracción en el primer trimestre, de 6,2%, con una recuperación “muy moderada” a partir de la segunda mitad del año.

Los ajustes en las tarifas de los servicios públicos, no contribuyen a mejorar esas expectativas. Si el Gobierno espera terminar 2019 con una inflación de 23 por ciento, los aumentos anunciados en transporte, electricidad, gas y agua -en el área metropolitana, pero que replicarán en el resto del país en mayor o menor medida- llevaron a la consultora Eco Go a prever una inflación del 30 por ciento anual. Analytica va más allá: Por el ajuste tarifario estimado y una variación del tipo de cambio en condiciones de normalidad, esto es, cercano al piso de la banda, el piso de inflación para 2019 será de35%“, indicó el director de esa firma, Rodrigo Álvarez.

Una cosecha que se estima en torno a las 140 millones de toneladas, y que contrastará con la dura sequía de la campaña anterior, se encamina para ser la mejor noticia económica de 2019. La actividad agropecuaria “derrama” en el interior del país y permitiría superar el piso de la recesión a partir del segundo trimestre del año.

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A eso se sumarán las ventajas competitivas adquiridas por la devaluación -incluso con el regreso de las retenciones masivas- y la apertura de nuevos mercados, como la exportación de carne vacuna a china que explicó el gran desempeño del sector en el último tiempo.

Aun contando con una buena cosecha en el segundo trimestre del año, esto no podrá compensar el impacto de la política económica sobre la actividad, que estimamos caerá 2,5% en promedio“, dijo Álvarez.

En el camino, el Banco Central deberá seguir haciendo equilibrio con su duro programa monetario. Eso hace prever que las tasas de interés altas continuarán, con lo que la actividad se verá resentida.

“Con inercia en las paritarias e indexación de contratos (tarifas de energía al dólar y jubilaciones a la inflación pasada), la política monetaria se torna menos eficiente en el anclaje de expectativas y se necesita sobrerreaccionar con la tasa real requerida para estabilizar, golpeando el crecimiento de corto plazo y haciendo más difícil el ajuste fiscal requerido antes de intereses para estabilizar el ratio de la deuda pública a PIB”, explicó Federico Furiase, director de Eco Go. “Por eso los márgenes de las empresas seguirán ajustados frente a la reapertura de paritarias, la suba de tarifas y las tasas altas para contener el dólar y las expectativas de inflación, con lo cual no me extrañaría que en el primer trimestre de 2019 la recuperación en el margen del salario real conviva con una suba gradual del desempleo. Sin margen del BCRA para acelerar la baja de tasas, el crédito a empresas seguirá frío”, continuó.

El economista habla de “equilibrios múltiples“. La política de estabilización del Banco Central requiere de varios supuestos. Si la inflación baja -la suba de tarifas atenta contra eso-, el BCRA podría negociar tasas más bajas con los bancos en sus Leliq y reducir encajes para que los bancos tengan más plata para prestar, mientras cumple con el programa monetario. Pero para que esto ocurra, a su vez, deben bajar las expectativas de inflación y el riesgo país. Es como el huevo y la gallina.

DÓLAR ENTRE BANDAS

Álvarez agrega: “Al ser un año electoral, no descartamos saltos bruscos en el tipo de cambio. Eso, bajo este esquema, implica una mayor tasa de interés si se ubica en el techo de la banda, y esto es menor actividad económica”.

En ese sentido, el dólar podría ser protagonista, incluso con el esquema de flotación entre bandas -que desde hoy ajustan al 2% mensual y no al 3%, como en el último trimestre de 2018. “El riesgo de pasar el año electoral comprado en bonos argentinos con vencimiento más allá de 2019 con las condiciones actuales de riesgo político y económico es alto”, dijo Diego Martínez Burzaco, de MB Inversiones. ¿Una alternativa para no comprar billetes y obtener algo de renta? “Letes en dólares, con vencimiento anterior a las elecciones. Hablamos de una tasa de entre 4,5 y 5%, que es bastante atractiva dentro de la coyuntura”, agregó el experto.

El FMI garantiza el pago de la deuda de este año. Con la deuda externa en niveles equivalentes al 95% del PBI, el mercado se pregunta seriamente cómo se pagarán los vencimientos a partir de 2020. Eso refleja la suba constante del riesgo país.

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