Héroes Cotidianos: cambiar Comodoro para cambiar el mundo

Lucas Fernández, Lidia Oviedo y Carolina Vecchione (De izq. a der) (Fotos Christian Emmer)

Algunas brindan contención y herramientas para las mamás y sus hijos. Otras acortan la brecha digital y despliegan universos de posibilidades desde el monitor de una computadora. Hay quienes brindan apoyo escolar, talleres, meriendas y platos calientes al ritmo de una batucada. Que recorren Hospitales y Centros de Salud con una nariz naranja y abrazos para repartir. Que le ponen espíritu y alma a las catástrofes naturales, al esfuerzo por salir adelante y transformar la realidad. Te invitamos a conocer algunas de las ONGs e iniciativas que trabajan día a día para cambiar la historia de miles de personas.

Lucas , Lidia y Carolina (De izq. a der) (Foto Christian Emmer)

(Por Flor Nieto) Juntos por un corazoncito feliz, Proyecto Puente, Patio Abierto, Fundación Sí & Payamédicos. Te invitamos a conocer algunas de las ONGs e iniciativas que trabajan día a día para cambiar la historia de miles de personas.

Juntos por un corazoncito feliz

Carolina Vecchione participa en campañas solidarias en el barrio Stella Maris desde el 2009. En el 2014, vio salir a una mujer del basural con un pedazo de queso. Cuando Carolina preguntó, ella le contó que estaba por cocinarle a sus hijos. Ese día, salió del barrio llorando y supo que tenía que hacer algo más, que dar por dar no servía. Empezó a trabajar en conjunto con voluntarios del Instituto Austral, se sumó tanta pero tanta gente que tuvieron que organizarse como Asociación Civil. En el 2015 fundó Juntos por un corazoncito feliz. Así, cambiaron la vida de 35 familias.

Carolina Vecchione de Juntos por un corazoncito feliz (Foto Christian Emmer)

Dicho & Hecho: Brindamos herramientas para que las mamás del barrio puedan transformar su calidad de vida y la de sus niños. Si cambiamos su historia podemos cambiar el futuro. Hacemos talleres de fortalecimiento para estas mamás porque han vivido situaciones muy difíciles que las marcaron para toda la vida. Creemos que pueden salir adelante y ellas lo intentan día a día. Todos los jueves tenemos la charla de mujer a mujer, vienen de distintas instituciones para que no se naturalice la violencia, el abuso, para que ellas tomen las riendas y puedan salir adelante solas. Este año fue para abrir los ojos, hubieron muchas denuncias. Se están dando cuenta de que muchas cosas que ellas creían comunes no lo son. Tenemos talleres de costura, de tejido, de pintura. Todas las personas que dedican su tiempo lo hacen de forma solidaria. Lo hacen por amor al prójimo, que es lo único que nos guía en este camino. Cuando das el primer paso no podés retroceder, conocés las historias, a las familias, los abrazos y el amor que te brindan. Seguís todos los días pensando cómo cambiar la historia. Yo soy la cabeza pero hay muchas personas que hacen esto posible. Todos los martes y jueves tenemos talleres escolares para los chicos, con la responsabilidad que tiene que asumir las mamás, cada vez están más conscientes de que la educación modifica  la realidad. Estudian, aprenden y los resultados son hermosos. Tenemos el taller de arte, de boxeo, cada uno desde su lugar puede dar y puede transformar.

Cómo ayudar: De todas las formas posibles, uniéndose como Corazón Solidario, como voluntario. Dedicar tiempo, una hora por semana para nosotros es importante. La otra manera es colaborar con una cuota social. También pueden unirse a las campañas solidarias, ahora estamos con la campaña de Navidad. Queremos transformar las navidades en el barrio, compartir con el corazón, hacer una caja, decorarla y que llegue a la persona que lo necesita. Que puedan tener el regalo debajo del árbol, que coman rico.

Pequeñas acciones, grandes diferencias: Yo creo en el amor. Yo me despierto y ya espero encontrarme a alguien, poder sonreirle, mirarlo a los ojos, ir al barrio y abrazarlo a los chiquitos, decirles lo lindos que están. Todo eso puede cambiar el día de una persona. Para mí el abrazo es lo más lindo que uno puede dar. Desear buenos días pero de verdad. Que eso sea una actitud constante, si uno empieza por uno, somos pequeños eslabones y podemos hacer que la vida cambie para todos.

Fundación Sí

Lucas Fernández es doctor, tiene un bebé de 6 meses, 3 hijos, trabaja todo el día, va y viene de acá para allá. Si se quiere se puede y Lucas quiere. Quiere mucho. Es por eso que lleva adelante la sede local de Fundación Sí, ONG Nacional que busca mejorar la realidad y conectar el país un voluntario a la vez.

Lucas Fernández de Fundación SI (Foto Christian Emmer).

Dicho & Hecho: Es una organización no gubernamental que promueve la inclusión social de los sectores más vulnerables. Tiene varios ejes: las catástrofes naturales, como cuando sucedió lo de Comodoro,  Sí pueden, trabajar con chicos a través de actividades y, además, las residencias universitarias. Esto lo queremos hacer, darle la posibilidad a chicos que quieren estudiar pero no tienen acceso. Además, que no lo hacemos acá, están las recorridas nocturnas. Voluntarios que salen a la noche a buscar gente en situación de calle a llevarle comida y termos pero no es solo eso, charlar, ver si los pueden ayudar en algo más, hay gente que no tiene DNI, totalmente fuera del sistema. La Fundación no es asistencialista, no es ir a dar comida sino intentar buscarle la vuelta con dignidad.

Cómo ayudar: En principio, siendo voluntario. Hace poquito tuvimos la reunión de fin de año y tenemos mil proyectos pero somos poquitos. Otra, seguirnos en redes sociales para enterarte de cuando hacemos alguna campaña puntual. Escribirnos al mail comodoro@fundacionsi.org.ar, estamos en Facebook e Instagram como Fundacion Sí Comodoro. No hay que tener características especiales para ser voluntario. Siempre está esta cosa de: “No, que estoy grande, que soy viejo, que soy chico, que soy mujer, que soy hombre”. Nosotros estamos todos ocupados. Esto no se obliga, se hace cuando te nace. Tiempo tenemos todos, de una u otra manera. A veces ni siquiera es presencial, lo podemos hacer a distancia o podemos ayudar con difusión. Se puede ayudar de muchas maneras.

Pequeñas acciones, grandes diferencias: La primera acción es mirar al costado. Una cosa es decirlo, pero en la práctica poco nos preocupamos por nuestro prójimo. Cuando nosotros contamos que estamos en una Fundación nos dicen: “Ay yo siempre separo la ropa” pero va más allá de eso. Viene por otro lado. Necesitamos gente que done tiempo, que es lo más caro. Escuchar, prestar atención, charlar con la gente, ver qué necesitan, preocuparse. Ver que hay otras realidades, que el mundo no termina en nuestro ombligo y ver que hay personas que está peor que nosotros.

Patio Abierto

“Patio Abierto, durante el año, para 20 días y después actividades” cuenta Pablo Pichintiniz, su coordinador. Todos los días, concurren chicos del barrio Jorge Newbery, Las Flores, La Floresta, Balcón del Paraíso y Pietrobelli. No termina ahí. Hace 20 años, Pablo trabaja con la Murga Sol y Luna, y es uno de los máximos referentes locales. No para y transforma.

Dicho & Hecho: En nuestro barrio era algo que nos faltaba, gran eslabón para no tener deserción escolar. De lunes a viernes nos dedicamos al apoyo escolar. Tenemos distintos talleres, guitarra, cocina, pintura, mosaico pero nuestro fuerte es al apoyo escolar y la recreación. Año a año hacemos un recreo y va mejorando. La verdad es que es algo lindo, intentamos que los chicos tengan herramientas para la vida, para su futuro. Eso es cambio. A partir del 7 de enero estamos preparando la colonia de vacaciones. En el 2018 le agregamos los sábados, tenemos un almuerzo y después actividades. Intentamos de que los chicos vengan 6 días a la semana. Primero hacemos apoyo escolar y después los talleres. Son grupos de 10 o 15 chicos, recreación y actividad cultural. Buscamos talleres para que hagan algo más, brindarles herramientas para que trabajen en la casa. El proyecto es Patio Abierto pero es de la Casa Salesiana Domingo Savio

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Cómo ayudar: Hay un montón de formas. Nosotros les damos una merienda y un plato caliente a los chicos todos los días. Lo principal para colaborar con Patio Abierto es contribuir con lo que sea, todo es bienvenido, para poder sostenerlo. Hacer el círculo completo: apoyo escolar, talleres, merienda y cena.

Pequeñas acciones, grandes diferencias: Las acciones chiquitas y, por eso sigue creciendo Patio Abierto, tiene que ver con el espíritu salesiano. El respeto, el cariño, la amistad, la esperanza de salir adelante. Creo que es muy importante, todo hace que el chico entre en el lugar y lo lleva a la práctica a la casa. Respetarse, querer a la familia, entender que con amor y con ganas de salir adelante hay mucho para hacer. Es algo que tenemos que hacer todos, ayudar a los demás. Somos una familia. Los valores son muy importantes, es necesario aplicarlos todos los días.

Proyecto Puente

Empezó con 3 personas y ahora son 60. Entre todos, llevan restauradas y donadas más de 1.600 computadoras. Capacitan, concientizan y buscan que todos tengan acceso a la tecnología y sus infinitas posibilidades. Conocemos Proyecto Puente a través de Marcelo Dos Santos, fundador.

Dicho & Hecho: Somos un grupo de aproximadamente 60 voluntarios, nuestro objetivo es acortar la brecha digital. En un principio fue en nuestra ciudad y ahora donde lo requieran. Recibimos computadoras que personas o empresas no usan, las desarmamos, las volvemos a ensamblar con las mejores partes y se donan para que chicos que no tengan acceso puedan aprender a usarlas. Nosotros capacitamos a los voluntarios, enseñamos un oficio. El que va aprendiendo le enseña al chico nuevo que entra. Hay un grupo de promoción de videojuegos y otro de robótica. Sacamos muchos elementos que puedan servir y hay entusiastas que lo desarrollan y aprenden robótica y electrónica. Armaron dos impresoras 3D, animan juguetes viejos y cosas para manejar desde el celular. También trabajan con domótica, la automatización de una casa. Este año volvimos con la pasantía en las escuelas. Hay otro grupo que se encarga de laboratorio, otro que se encarga solo de armado de notebooks, otro de la logística. Es casi nuestro décimo año, arrancamos 3 personas y ahora somos 60. A partir de este año somos parte del Domingo Savio y nos da una tranquilidad muy grande. Hoy nuestro objetivo principal no es la donación de equipos sino compartir conocimiento.

Cómo ayudar: La mejor ayuda, lo que ahora estamos necesitando son herramientas usadas. No pedimos nuevas porque un destornillador se nos gasta en un año. Elementos de limpieza, usamos alcohol, trapos. Después, computadoras que ya no se usen pero que no tengan más de 8 años porque sino es imposible aprovechar.

Pequeñas acciones, grandes diferencias: Nosotros empezamos este año con un proyecto de la conservación de la energía y, en lo posible, el reciclaje. Somos conscientes de que el gasto de energía en nuestra ciudad es grande y empezamos a dar charlas sobre cómo reducirla. No dejando la computadora prendida de noche, si no la usás desenchufala, acciones simples. Por otro lado, no tirar las pilas a la basura, contaminan mucho el agua. Intentamos que la gente tome consciencia. Hay uno de los chicos que se encarga de recuperar la chatarra, aluminio, metales, cobre. En lugar de tirarla, llevarla a un lugar donde alguien pueda darle provecho. Somos responsables de lo que pasa en este momento y de lo que sucederá a futuro. Si empezamos a cuidar, a hacer una ciudad más limpia, quizás ahora no veamos el cambio pero dentro de 10 años sí.

Payamédicos

Cuando Lidia Oviedo se pone su nariz naranja ya no es Lidia Oviedo. Es la Doctora Lalita Eritromita. Junto a otros payamédicos, recorre Hospitales, Centros, y va donde la llamen. Ella, nos introduce al maravilloso universo de colores, sonrisas y abrazos que curan.

Lidia Oviedo de Payamédicos (Foto Christian Emmer).

Dicho & Hecho: Payamédicos es Argentino, toda la estructura la armó José Pelucci, él es médico psiquiatra y profe de teatro. Llevó sus recursos al hospital y se dio cuenta de los cambios de conducta de sus pacientes. Ahí comienza. Nosotros como payamédicos tenemos toda una trayectoria de estudios del produciente. Por más de que esté hospitalizado, siempre va a producir algo. Una sonrisa, una mirada, un abrazo. Además de acompañar a sus familiares. En esa producción se suma la gente de enfermería, personal de limpieza, seguridad. Estamos en Comodoro desde el 2016 ¿Cuántos somos? 15 ¿Cuántos se han recibido y no están en actividad? 56. Vamos todos los sábados desde febrero a diciembre. No podés faltar, porque te están esperando. Estamos en el Hospital Regional, en el Hospital de Día Oncológico, visitando la parte de Hold de Cabin, vamos a todos los eventos solidarios que nos invitan. Decimos que la sonrisa cura, nosotros acompañamos, le llamamos terapia emocional. Nuestro formador es Fabio Abalsamo y Laura Fontanella, su hijo es payamediquito. Viven en Madryn pero vienen a Comodoro a capacitar.

Cómo ayudar: Con la difusión. Nosotros no somos payasos animadores, no regalamos caramelos ni cosas. Somos payamédicos, los médicos no regalan caramelos. Regalamos sonrisas y payabrazos. No somos bufones, no somos bizarros, los payamédicos nos damos cuenta cuando alguien nos tiene miedo, nos damos la vuelta y nos retiramos. Lo estudiamos y lo respetamos. Si un nene nos tiene miedo, nos tapamos la cara y decimos: “Bueno, nos vamos en modo invisible”. Darnos cuenta de lo que le está pasando al otro es parte de nuestra actividad. Destaco y agradezco la apertura que tiene todo el Hospital Regional con nosotros. Agradezco a la gente de Comodoro porque a medida que nos van conociendo nos van entendiendo. Cuando una persona se va al arcoiris es doloroso para nosotros, pero siempre decimos que hicimos lo mejor que podíamos hacer en el momento que teníamos que estar. Nosotros recibimos más de lo que damos. Somos agentes sanitarios, nos sentimos médicos, somos parte. Ellos hacen la primera y nosotros la segunda.

Pequeñas acciones, grandes diferencias: Nos pasó estar en el centro, en una campaña para la donación de órganos, saludar a la gente y hacer que se saluden sin conocerse. Una señora nos dijo: “Qué lindo, es como el Comodoro de antes”. Yo nací y me crié en Comodoro y es verdad. Desde Payamédicos siempre saludamos pero no decimos “Buen día” decimos “Hola”, porque a veces en el hospital no es un buen día. El saludo, el abrazo ¿Cuántas veces una persona necesita un abrazo sin palabras? Al comodorense le cuestan esos gestos, hoy todos nos sentimos extraños, pero cuando llegan los payamédicos con tantos colores, con tanta energía positiva, se lo permiten con ellos y con el otro. Siempre se necesita acompañamiento, a veces no hacés pequeñas acciones solo porque sentís que estás haciendo el ridículo o que no te van a dar pelota. Si vos le decís al otro: “¿Estás bien?” sin conocerlo te miran raro. Y sí, tenemos que mirar más al otro, no estar tan pendiente del celular, eso lo dice Lidia Oviedo -risas-.

Ahora es tu turno. Podés buscarlos, seguirlos, colaborar, sumarte, compartir lo que hacen o estar donde estén. Cuidar al otro es cambiar el mundo.

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