A casi 22 años de su desaparición, la madre de Hernán Soto convoca a la plaza que lleva su nombre en barrio Máximo Abásolo

El martes 1 de enero de 2019 se cumplirán 22 años de la misteriosa desaparición del niño Hernán Enrique Soto. Tenía apenas 10 años cuando desapareció esa calurosa tarde ante una multitud de unas 2.000 personas que colmaban las instalaciones del camping “San Carlos”, situado al norte del barrio Astra. Ocurrió en una década del 90 que estuvo plagada de personas desaparecidas en esta ciudad, varias de esas desapariciones sospechadas de trágicos finales.

El misterio por la desaparición del entonces pequeño Hernán Enrique persiste hasta la fecha. Habían partido junto a familiares y amigos desde tempranas horas de la mañana de su domicilio en calle Luis Sandrini al 4.500 del barrio Máximo Abásolo a bordo de una camioneta y un antiguo automóvil. Levantaron campamento en el fogón 40 del camping y, en un determinado momento de la tarde, el niño le pidió un poco de dinero a un tío para comprar probablemente alguna golosina y se encaminó hacia la proveeduría del lugar.

Nunca más se supo de su paradero. Solo conjeturas hipotéticas que nadie confirmó, como que lo habrían sacado del lugar en una supuesta Trafic y, con el correr de las horas y los días, también que habrían visto a un peón de campo a caballo cargando con un niño a la vera de la ruta nacional número 3 con dirección a Camarones; o que sus huellas fueron encontradas en la ventana de algún establecimiento cercano.

Durante semanas y primeros meses desde aquel caluroso mes de enero del ‘97 se rastrilló por todo lugar junto a policías, bomberos, gente de Defensa Civil y hasta el Ejército Argentino, pero nunca dieron con su paradero ni encontraron rastros y elementos de prueba concretos donde pudieran haberlo llevado.

“Sigo sin perder las esperanzas”, dice Marcela Muñoz

Sergio Soto y Marcela Muñoz son los padres de Hernán y de otros hermanos que crecieron a la sombra de saber qué ocurrió con su hermano mayor, quien en la actualidad tendría 32 años. Mucho se habló y se escribió del misterioso caso por aquellos años y con el correr del tiempo se hicieron incluso marchas y tomó notoriedad en medios nacionales. Marcela Muñoz no pierde las esperanzas pese al paso del tiempo. Nunca se resignó a esa pérdida y sigue aferrada a la esperanza. “No la perderé hasta el último día de mis días, alguna vez sabré realmente qué pasó con mi hijo” señala en diálogo con los mismos cronistas que hace más de dos décadas seguían el caso. A pocos días de cumplirse 22 años.

Esta tarde Marcela hace una convocatoria a sus vecinos y allegados. Será en la placita que lleva el nombre “Hernán Enrique Soto” que se encuentra sobre calle Pieragnoli y Antonio Garcés, casi a la altura de Luis Sandrini, en su barrio Máximo Abásolo. Convocan a los vecinos a decir presente al acercarse este nuevo aniversario.

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