Germinacuentos despide un año cargado de historias

El grupo de narración Germinacuentos se formó en el año 2011 en Comodoro Rivadavia, y desde el año 2014 se encuentra inscripto en el Instituto Nacional de Teatro. Entre sus espectáculos figuran Ta Te Ti… este cuento es para Ti; Desacato en la despensa; Historias que el viento entreteje; Cuento 1, Cuento 2, Cuento 3 y Hadas de la Milonga, cada uno abordando diferentes temáticas y dirigidos a diferentes públicos.

También puso en escena diferentes espectáculos, para niños, jóvenes y adultos, en distintas salas de Comodoro Rivadavia, Rada Tilly, Esquel, Perito Moreno, Pico Truncado, Trelew, Gaiman y Buenos Aires, entre otras.

Conscientes de la responsabilidad que requiere contar historias y con el afán de profesionalizar su arte jamás dejaron de capacitarse, entre otros participaron de diversos de talleres de la mano del grupo Verdevioleta, Ana María Bovo, Claudia Quiroga y Celina Vacca.

Las integrantes de Germinacuentos, María Adela Morón, Marta Rueda y María Laura Morón, reconocen que el deseo de narrar es intrínseco y que pasó a formar parte de nuestra vida diaria.

Desde el grupo de narración coinciden en que “la narración oral es un arte milenario, que tiende conexiones entre mundos, pequeños o inmensos, sustraídos de la realidad o ficticios, a través de relatos contados a viva voz. Sin duda, la cuentería o el acto de narrar es un arte, un hecho estético, donde el tiempo y el ambiente se transforman creando un universo imaginado, desde la atenta escucha”.

La experiencia de contar al público

Explican que a la hora de contar cuentos frente al público, la meta es generar un camino en el cual, quien narra y quien escucha, se encuentren con otras historias posibles a la suya y descubran múltiples finales y sentidos para una misma idea, según su experiencia de vida.
“Narrar cuentos es un asunto de relación íntima, de observación interna y particularidad, dado que para recobrar este oficio es menester recordar o imitar lo que hacía la vieja abuela frente al fogón o al sabio chamán de la tribu cuando convocaban a los más jóvenes. Contar cuentos, al igual que otros rituales, es una actividad que necesita un marco de confianza, comodidad y privacidad” relata María Laura Morón.

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La preparación del narrador

Respecto de la preparación interna del narrador para el proceso de aprendizaje del cuento dicen que es un trabajo personal y, en la mayoría de los casos, solitario. El Grupo de Narración Germinacuentos nació en el año 2011, a partir del Taller de Narración Municipal, a cargo de la titiritera y narradora Natalia Salvador.

Desde ese momento, en el camino de la formación, fueron compartiendo el acto de contar poniendo en juego todos los recursos expresivos: la voz, la postura y los gestos.

Citan a Sara Core Bryant quien se refiriere al oficio de narrar cuentos como: “Una expresión de la propia personalidad… El esfuerzo creador del acto de narrar, culmina cuando logramos conciliar todos los recursos, transitado mágicamente, de nuestras imágenes internas hasta los ojos de quienes nos escuchan, incitándolos a evocar juntos las escenas, pero disfrutando absolutamente de lo que hacemos, inmersos en la satisfacción extraordinaria de compartir una obra de arte”.

Finalmente el Grupo de Narración Germinacuentos aprovecha para desear a su público y a toda la comunidad “un nuevo año lleno de historias contadas a viva voz, porque toda historia narrada nos permite contestar/nos de múltiples maneras a la pregunta ¿quiénes somos?, para así conocernos mejor”.

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