CAI solidaria realizó su última campaña del año en Aldea Escolar, Sierra Colorada y Lago Rosario

Desandar caminos con rutas asfaltadas, de ripio o senderos de huellas marcadas por pasto seco alrededor de bosques, cipreses o simples matorrales, han sido una constante de las campañas solidarias de la “CAI solidaria” y sus responsables.

La idea surgió allá por 2008 cuando José Manuel “Portu” Guerreiro fue sumando adeptos en la noble misión de ayudar y hasta el día de hoy continúa coordinando esta décimosegunda salida desde Comodoro Rivadavia hacia recónditos parajes y pueblos del interior provincial.

Aldea Escolar, Sierra Colorada y Lago Rosario

Dos años y medio atrás habían llegado en pleno invierno, la nieve superaba el metro de altura en algunos tramos y el frío intenso estaba al alcance de la mano y de los cuerpos.
Como aquella vez, este año la presidenta de la junta vecinal de Aldea Escolar, Nilda Adriana Aguilera, se convirtió en la generosa anfitriona de la comitiva junto a las hermanas Silvia y Claudia; Lucho, Carlos y Amalia, entre otros.

Aguilera comentó que su gestión empezó en 2015 y luego se renovó, “mi obligación es ir al frente de las necesidades que tiene cada persona, soy el nexo entre el intendente (de Trevelin) y el vecino, así que todo inconveniente, toda inquietud que existiera de parte de la junta, va canalizada al intendente municipal”, comenta la presidenta, mientras afuera, en el patio, su gente hace los preparativos acomodando ropas y calzados para que los pobladores de la aldea lleguen y elijan lo que necesiten.

En otro orden dijo que “el agua es todo un tema para nosotros, por eso una de las primeras gestiones fue encarar el cisterna y pudimos conseguirlo, también logramos tener un control diario de la policía ya que anteriormente no lo había”. Señaló que espera una donación de una camioneta de la Hidroeléctrica para que funcione en la “reacondicionada” subcomisaría.

El último censo de 2010 dio cuentas de unos 370 habitantes, pero la presidenta de la junta vecinal habla de unos mil y que sigue creciendo, especialmente con una comunidad boliviana que se extiende con mano de obra para la construcción y comercios de frutas y verduras.

La dirigente vecinal es nieta e hija de fundadores de la aldea, y también madre y abuela. “En tiempos de mis ancestros, que tenían hijos en edad escolar, el director de la Escuela 96 tenía la autoridad para otorgarle una hectárea para esa familia, entre esos se encontraba mi abuelo que junto a otros vecinos hicieron la primera escuela que funcionó donde ahora tenemos la junta vecinal”. Hay mucho más por contar, pero quedará para otra vuelta.

La filial Comodoro de Cruz Roja festejó en Aldea Escolar

La Filial Comodoro Rivadavia de la Cruz Roja festejó el 1 de diciembre sus 74 años de actividad en la Patagonia Argentina. Acompañó a la CAI solidaria y lo festejó en Aldea Escolar. Fue un acto breve pero no menos emotivo donde se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino. Allí estuvieron representados por Jorge Michiardi, su actual presidente, y sus referentes; Raúl Robledo, Rubén Fernández, Susana Odone, Ángela Medina Acedo y Maximiliano Rodríguez. Le siguió una charla informativa sobre riesgos y prevención del HIV y otros temas no menos importantes. Los presentes agradecidos.

De Francia a Ushuaia en bicicleta y con su mascota

La cruzada solidaria de la CAI se realizó en 3 camionetas. En un tramo polvoriento de ripio de una ruta provincial, entre Trevelin y Lago Rosario, se cruzaron con dos aventureros en bicicleta. Pedaleaban cuesta arriba y se denotaba el cansancio en sus rostros. Tuvieron sus minutos de descanso y fue una joven de 31 años, quien demostró hablar un español más o menos claro. Charlotte seguía con su bicicleta a Munuá, su compañero de viaje un año mayor y trabajador de la construcción en Francia.

Partieron de Paris los primeros días de agosto y, luego de llegar a Ushuaia, en Tierra del Fuego, piensan emprender el regreso a su país natal en febrero de 2019. “Esto es nuestro sueño, y en Francia tenemos un tiempo de largas vacaciones luego de los primeros 6 años de trabajar en la misma empresa, uno puede preguntar al gerente si se puede acceder a esas largas vacaciones y nos dieron el sí”, comentaba Charlotte.

Perú, incluidas las ruinas de Machu Pichu, Bolivia, Chile y Argentina, desde el norte, los recibieron con las manos abiertas según manifestaron. Desde el Pacífico a Salta, Cafayate y desde Tucumán, en avión, a San Martín de los Andes en Neuquén y vuelta a pedalear orillando lagos y ríos cordilleranos.

Los acompaña Nala, su perra de 3 años que mira asombrada y con la lengua afuera pidiendo tal vez un sorbo de agua. Munuá la lleva en un carrito-casita, acondicionado en la parte trasera de su bici. Ni ladra a los ocasionales visitantes que se le acercan. La comitiva se despide y parten las tres camionetas, quedando atrás como puntitos negros en la ruta los dos ciclistas de muy larga distancia, pedaleando la cuesta arriba, buscando otro punto lejano de esta primera travesía: la lejana Ushuaia, en Tierra del Fuego.

Sierra Colorada, el lugar que alberga autóctonos tehuelches y mapuches

“A lo alto de allá, a lo lejos, los picos nevados/A lo alto de acá, más cerca, cipreses, leñas, madera, casas de bloques y ladrillos, techos de chapas, y niños”.

En lo alto de los cerros de Sierra Colorada, conviven por décadas desde tiempos remotos, descendientes Tehuelches y Mapuches, comunidad alejada de las grandes ciudades.

La visita es sorpresiva e inesperada: Petronila Fritz encargada del centro comunitario guia a los visitantes con sus cajas de víveres no perecederos y algunos paquetes de juguetes para sus niños. “Los llevamos al lugar donde sepas que la gente los necesita, vamos casa por casa” se le dijo a Petronila. Y así fue. En la mayoría de los casos había que abrir una tranquera y entrar cercos alambrados y tierra adentro.

En el paraje los hombres trabajan de puesteros o peones de campo y cabalgan muchos kilómetros para llegar a una changa en una señalada u otros trabajos del campo.

Las mujeres fabrican los ladrillos para levantar las paredes de sus casas. “Después de terminar los ladrillos y levantar paredes, un señor que vino de Esquel me dijo: ´Petronila, ¿qué te parece si te enseño a revocar?´ Y empezamos y aprendimos con mi marido y mi hijo”, cuenta Petronila. Unos 9.000 ladrillos es lo que necesitaba cada casa que empezaron hace unos 6 años atrás y que algunos abandonaron.

Años atrás solían ir de pesca al Lago Rosario, pero esa costumbre se perdió –dice– porque muchos lugares se han privatizado “Muchos vendieron a gente extranjera y se fueron”, aseguró Petronila.

Y la tarde calurosa se va yendo junto con los visitantes. Atrás quedaron un puñado de hombres y mujeres, pero también las sonrisas y miradas inocentes de muchos niños que quedaron boquiabiertos desatando los paquetitos de juguetes. Apenas un paliativo del momento. Un oasis en un desierto reconfortado con ese mundo de risas inocentes.

Comentar
Este espacio de discusión que brinda Crónica, debe ser usado para que divulgues tus inquietudes, reclamos y opiniones de manera honesta y constructiva para un buen uso de este portal.
No será admitido ningún tipo de expresión que vaya en detrimento de raza, nacionalidad, condición social o sexo porque no es el contexto de discusión de este espacio.
Los comentarios que divulguen insultos, injurias, calumnias o denuncias no documentadas tampoco serán admitidas en forma anónima y en lo posible tampoco de forma registrada. Cualquier tipo de expresión que contenga los temas anteriormente mencionados serán moderados siempre y cuando parte de ello sea constructivo a la dicusión, omitiéndose o tachándose de acuerdo a lo convenido anteriormente. Si vas a exponer tus ideas, te invitamos a que lo hagas libremente dentro de un marco responsable. Para ello, acepta estos términos y condiciones.
- Publicidad -