Del roble pagano al pino y los regalos

En el marco de las tradiciones, el árbol navideño tiene su historia propia y se cuenta que los pueblos de Europa del Norte aún en la Edad Media seguían practicando el culto de tradición pagana a los árboles, muy especialmente al roble y una vez al año, durante el solsticio de invierno, aquellos hombres se reunían, pidiendo protección para ellos, sus familias, ganados y cosechas.En el siglo VIII el sacerdote Bonifacio recibió la orden del Papa Gregorio II de evangelizar a los nórdicos. Cuenta la tradición que el misionero, al llegar con los suyos a una aldea, derribó un roble donde se celebraría el ritual con un sacrificio como ofrenda y en ese momento, señaló un pequeño abeto como símbolo de la vida eterna porque sus hojas son siempre verdes.

Cuenta la historia que así comenzó la tradición cristiana de usar un pino como “el árbol de Navidad”, sin ningún sacrificio, bellamente adornada y con regalos para todo el que se acercaba.

Precisamente y en cuanto a los regalos, en la antigua Roma, desde el siglo III aC, se celebraban durante varios días en diciembre, las populares “saturnalias” en honor a Saturno, dios de la agricultura.

Al banquete que se festejaba en el foro romano, estaban todos invitados y había un novedoso cambio de roles en donde los amos atendían a los esclavos. Los agricultores celebraban el final de la cosecha de otoño y, a la luz de velas y antorchas, los primeros festejos sucedían entre el 18 y el 25 de diciembre, coincidiendo con el solsticio de invierno.
Eran siete días de bullicio, diversión e intercambio de regalos por parte de familiares y amigos. Entre los obsequios predominaban las velas y estatuillas de terracota.

Te puede interesar
Clima: miércoles ventoso y con una máxima de 22 grados

Más tarde, la Iglesia Católica, en un intento de reemplazar las saturnales paganas, hizo coincidir en esas fechas la Navidad cristiana y siglos más tarde, la tradición de los regalos en Navidad se unió con el conocido religioso Nicolás de Bari -en la vida real- a Papá Noel en la leyenda.

Nicolás de Bari, convertido en santo, fue conocido popularmente como “el obispo de los niños” y se le atribuye varias leyendas fantásticas, entre las cuales se le adjudica repartir regalos la noche del 24 de diciembre, fecha previa a la que se celebra el nacimiento del niño Jesús.

Comentar
- Publicidad -