Tiroteó una casa, escapó al cementerio Oeste y escondió el arma en una lápida

La sagacidad de dos suboficiales de la Comisaría Segunda permitió en la tarde de ayer sacar de circulación una peligrosa arma de fuego. El hecho tuvo connotaciones muy particulares ya que según informaron las fuentes policiales, ocurrió cerca de las 15:30 cuando el ciudadano Félix Godoy que se domicilia en calle Malvinas 555 denunció que un inquilino, Lucas Castillo, y su primo, Adrián Cárcamo, le provocaron daños en su domicilio.

Justamente, el segundo de los nombrados efectuó disparos al domicilio y luego huyó en dirección al cementerio Oeste con el arma en la mano. El damnificado llamó raudamente a la policía y los primeros en llegar fueron el cabo primero Araya y el agente Delajuana, quienes se movilizaban en el móvil 883 de la Seccional Segunda y empezaron a perseguir por el interior del cementerio al sujeto armado.

Fue una corrida sorteando tumbas y nichos y si bien en un momento dado lo perdieron de vista, prosiguieron buscándolo hasta encontrarlo y lo detuvieron. En la requisa, no encontraron en poder del mentado Cárcamo ningún arma de fuego, por lo que retrocedieron sobre sus pasos hasta dar con el arma de fuego. Se trataba de una pistola calibre 9 milímetros que había escondido en la lápida de un difunto.

El único detenido fue trasladado a la dependencia policial de Rivadavia y Viamonte donde quedó a la espera de la audiencia de control de detención a llevarse a cabo en las próximas horas en la oficina judicial del barrio Roca.

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