Cambia, todo cambia

La estación primaveral no deja de sorprender a los comodorenses y luego de que se mantuviera el frío intenso, como en la mejor época invernal, llegó la nubosidad, una humedad permanente durante los últimos días y finalmente, durante la tarde del viernes, copiosos chaparrones acompañaron una tormenta breve pero acompañada de rayos y truenos pero, tal cual anunciáramos ayer, se esperaba para el fin de semana una mejoría climática considerable.

Si bien adelantábamos que luego de las precipitaciones se venían por lo menos un par de días con temperaturas que superarían los 20 grados y se aproximarían a los 25, la jornada del sábado volvió a dibujar una sonrisa con una agradable tarde que invitó al paseo costero, a colmar las plazas de la ciudad y a disfrutar en familia con una muy agradable jornada.

La temperatura se ubicó en torno a los 23 grados y, casi mágicamente, nos olvidamos del temor que causó la intensa lluvia del viernes -particularmente entre los damnificados del último gran temporal- cuando, acompañada de fuertes truenos y luminosos relámpagos, hacía prever una continuidad de la precipitación y eventuales daños a los vecinos.

Pero ayer, la condición climática cambió drásticamente y prácticamente nos olvidamos de lo sucedido el día anterior y aprovechando la situación, las familias salieron a buscar la caricia del sol en la costa o entre el verde de campings y plazas, disfrutando de lo que pareciera ser el verdadero inicio de la primavera, en el marco de un camino que nos lleva directo al verano.

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