La basura baja desde lo alto en el cerro Chenque

Desde hace meses, el terraplén formado con los restos del aterrazamiento del Cerro Chenque se viene transformando en un basural. Además de tierra y restos de construcciones, llegaron vehículos a depositar todo lo que ya no les sirve. Y el cerro se fue llenando de colchones viejos, restos de electrodomésticos, envases, papeles y otros residuos.

La situación no es nueva, aunque para muchos –que no llegaban hasta esa parte del cerro- es una desagradable sorpresa que, con el correr de los días, se ha ido agravando. Ahora, la superficie cubierta de basura no se limita a un sector puntual sino que poco a poco va ganando terreno.

Hasta no hace mucho, para ver este microbasural había que ingresar desde Camino del Centenario, atravesar el descampado y ver lo que iban dejando quienes siempre buscan lugares escondidos donde dejar los restos.

Atrás del cerro

La falta de movimiento de camiones, a partir de la paralización de la obra, fue la oportunidad que algunos vieron para que nadie se percate de esta contaminación. Solo algunos amantes de los deportes al aire libre y personas que llegan a contemplar el paisaje vieron cómo, poco a poco, el lugar se llenó de residuos.

Sin embargo, no es posible tapar la basura debajo de la alfombra o atrás del cerro. El viento fue cómplice para dejar al descubierto esta situación para quienes pasan distraídos por la ruta nacional Nº 3. Frente al Cenotafio, en la última semana, se vio bajar un río de basura: el zanjón natural de escurrimiento de agua se ve tapado de los residuos más volátiles: cartones, papeles, botellas plásticas y telgopor entre otras cosas.

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