Una venta callejera muy particular

Hace dos años, Aldo Cáceres empezó a sacar a la vereda frente a su casa algunas artesanías en madera y cosas que ya no usaba. Llegó desde Córdoba al comenzar el milenio para hacer trabajo portuario, pero con el tiempo, la tarea comenzó a mermar y empezó a dedicarse a los oficios que había aprendido: jardinería, pintura, tareas de albañilería, colocación de membranas, entre otras. En sus ratos libres, hacía pequeños muebles, cuchas de perro y macetas además de arreglar artefactos y muebles.

“Primero pensé en ir a La Saladita o alguna feria, pero un día saqué las cosas que tenía en la casa y empecé a vender”, dijo a Crónica. La respuesta de la gente fue inmediata porque al estar en una calle muy transitada como Namuncurá y Fontana, llamaba la atención de quienes pasaban caminando o en auto.

Así, llegaron los primeros clientes, tanto de la ciudad como de otros lugares como Cañadón Seco y Pico Truncado. Cáceres dijo que, en realidad, “la gente pasa, me ve y para a preguntar algún precio”.

En tiempos de crisis, cosas de segunda mano

“Siempre que no tengo ningún trabajito, me cruzo y vendo cosas viejas, seminuevas, y otras que arreglé”, dice el entrevistado. Pero además de lo que hace o tiene en su casa, recupera elementos que consigue por trueque por su trabajo o bien, a cambio de algo que tiene en venta.

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En ese sentido, comentó que “mucha gente tira las cosas porque no las sabe arreglar, o las tiene amontonadas, y yo les digo que me las den a mí y me encargo de que vuelvan a andar”.

Cáceres asegura que le gusta “armar y desarmar cosas, y así arreglo desde cocinas o heladeras a un velador o una caja de herramientas”.

También arma plantas a partir de gajos, y se va dando maña para tener siempre algo para ofrecer.

No está todos los días y, cuando está, no siempre está la misma cantidad de horas. También es dispar el ingreso: “hay días que por ahí hago 100 pesos, pero hay días que vendo un montón y hago 2.000 o 3.000 pesos”, comentó.

En tiempos de crisis, la opción de la segunda mano es siempre una alternativa para el que no puede comprar cosas nuevas. “Es como un auto, el que tiene plata compra uno cero kilómetro y el que no, compra un usado pero que anda bien”, cita como ejemplo de su actividad.

 

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