Las ferias como alternativa para comprar y vender en medio de la crisis

Tiempo atrás, fueron furor las ferias de productos nuevos, de artesanos y especialmente de revendedores en distintos salones de hoteles y multiespacios. Hoy, los comodorenses salen a vender productos nuevos y usados, para tener algo de efectivo en sus bolsillos.

Cada fin de semana, gimnasios como Gatti en el barrio José Fuchs, el del Colegio Deán Funes y de otras escuelas se llenan de stands de particulares y familias que venden de todo: desde comida casera a revistas y ropa que ya no utilizan.

El resultado es una variedad de ferias que permiten a los comodorenses acceder a productos a bajo precio, donde es posible comprar ropa por menos de 50 pesos, así como plantas y otros ítems que cada vendedor encuentra en sus casas.

Los sábados y domingos suele haber ferias de garaje, algo que se importó de otros países donde es habitual la venta de cosas que ya no se utiliza (juguetes, bicicletas, etcétera). Globos, un cartel y –si el clima lo permite- algún perchero en el jardín son el aviso suficiente para que los compradores se acerquen a ver qué hay.

Raquel es una vecina de Km. 3 que hace un par de años realiza estas ventas cada dos o tres meses. “Primero fue para poder vender cosas que ya no utilizábamos porque los chicos están grandes y se fueron de casa. La gente venía a buscar algo que ya no se conseguía, como un juguete que mis hijos dejaron prácticamente sin usar, como los muñecos de He Man y otros superhéroes, o algún mueble pequeño, pero últimamente se busca más la ropa, o cosas más pequeñas y baratas porque no hay plata”, comentó la vecina.

También para ella la situación cambió y lo que empezó como una limpieza del garaje se transformó en un ingreso extra para pagar algunos gastos. De ese modo, vendió los electrodomésticos menos imprescindibles, y otros elementos que va juntando para poder armar la feria cada tanto.

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“Dónde hay feria”

A través de las redes sociales, los vecinos se van enterando de los lugares donde hay lugares para vender. “¿Dónde hay feria hoy?” es la pregunta más reiterada en los grupos, por parte de quienes buscan productos accesibles y por parte de quienes tienen algo para ofrecer.

Entre ellos, Clara es otra feriante que busca cada sábado y domingo dónde puede vender. En su caso, prepara alimentos dulces: tartas, alfajores, masitas, pero se queja de que “no en todos los lugares podés vender comida y ahí se complica”.

Confiesa que no siempre tiene un lugar seguro donde vender, pero igual prepara cosas para la merienda: “a veces pasa que tengo todo hecho y averiguo dónde hay feria o termino ofreciendo entre los conocidos para tener al menos un peso”.

El trueque

Si bien todavía no hay clubes de trueque conformados, como en otras épocas, el canje de cosas es cada vez más habitual. Desde madres que cambian ropa por pañales a personas que cambian prendas para renovar su placard sin gastar dinero, esta posibilidad es cada vez más utilizada.

Es que la crisis da lugar para todas las opciones. Cuando menos dinero circulante hay, las alternativas de la economía informal resurgen y se posicionan como una alternativa para acceder a los productos de primera necesidad e, incluso, para darse un gusto en medio de la incertidumbre reinante.

 

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