La Justicia duda del testimonio de la docente secuestrada y torturada en Moreno

El procurador general de la Provincia de Buenos Aires, Julio Conte Grand, advirtió que las circunstancias podrían ser diferentes.

El testimonio de la docente Corina de Bonis, quien denunció haber sido secuestrada y torturada en el distrito de Moreno, es analizado en la Justicia, ante posibles contradicciones que habrían detectado los investigadores.

Así lo dio a entender, en declaraciones periodísticas, el procurador general bonaerense, Julio Conte Grand, quien advirtió que “las circunstancias son diferentes de cuando iniciamos la investigación”.

Las dudas surgieron porque algunas pruebas recolectadas en las últimas semanas no son coincidentes con las declaraciones de la docente, que a mediados de septiembre denunció un ataque intimidatorio y mostró el mensaje “ollas no” grabado en su cuerpo, atribuido inicialmente a una intimidación de carácter mafioso.

Los gremios docentes y el propio Gobierno bonaerense respaldaron a la maestra De Bonis, quien relató que sufrió el ataque a pocas cuadras del barrio La Anita, en el
municipio de Moreno.

Desde su entorno más íntimo dijeron que no habían sido informados al respecto, mientras que en la escuela en la que trabaja se mostraron sorprendidos por el giro que podría dar el caso.

“Creemos que la maestra es una víctima y analizaremos qué fue lo que le pasó”, afirmó el sábado Conte Grand en declaraciones al diario Clarín, al aclarar que la docente no será imputada por falso testimonio, aunque sus afirmaciones dejan algunas dudas.

Al explicar las posibles contradicciones que investiga la Justicia, se estima que la maestra habría relatado que fue secuestrada en “un auto viejo, de color bordó”, vehículo
que no se observa en las cámaras de seguridad de la zona.

Por otra parte, las imágenes registradas en las cámaras muestran a la docente caminando en dos sitios diferentes, en un tiempo cercano al que denunció haber sido capturada.

Tampoco resultaría clara la amenaza telefónica que De Bonis denunció haber recibido el 23 de agosto, a través de una llamada al teléfono del Centro Educativo Complementario 801. Según dejaron trascender fuentes judiciales, el único contacto que se encontró de esa jornada fue una llamada de la madre de una alumna, que se prolongó un minuto, un tiempo considerado excesivo para una eventual intimidación, se indicó.

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Otro elemento que despierta dudas es que las fotos que se conocieron de la maestra luego de la denuncia muestran una inscripción en su abdomen con la leyenda “ollas no”. Algunos especialistas habrían indicado en las pericias que se trata de un trazo parejo, posiblemente incompatibles con un intento de tortura.

Durante la semana que comienza se le realizarán pericias psiquiátricas a la docente que hizo la denuncia para determinar si su relato se ajusta a la realidad de los sucedido.

Al margen de la denuncia de la maestra, el aparente ataque sufrido por la docente fue la última advertencia que recibieron miembros de la comunidad del Centro Educativo Complementario 801. Algunos de ellos padecieron robos y se encontraron con sus autos rayados, entre otras agresiones intimidatorias, según se informó oportunamente.

Desde Suteba, Roberto Baradel fue cauto a la hora de hacer declaraciones. Este domingo dijo: “Es un tema muy delicado para opinar antes de que la Justicia se expida, tenemos que esperar. Cuento con la información que leí en los medios. Cuando nos enteramos de lo que le pasó a Corina lo repudiamos y convocamos a las marchas. No solo por ella sino por las amenazas a diferentes docentes”.

El mismo Baradel denunció amenazas la semana pasada: “Con un mensaje de mail amenazaron a mi familia. Me decían que no sigan presionando, porque les iba a pasar algo a mis hijas”.

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