Llegó la primavera y con los primeros días de sol comienzan a venir los pacientes con lesiones que pican mucho, enrojecidos en zonas expuestas, a esto le denominamos prurigo actínico.

El prurigo actínico es una fotodermatosis crónica que afecta piel, semimucosa labial y conjuntiva ocular. Se considera una respuesta anormal a la luz solar, existen diferentes factores entre ellos: ambientales, genéticos y geográficos, generalmente hay una predisposición familiar.

El paciente concurre con lesiones muy escoriadas con costras por el rascado, simétricas, con proceso inflamatorio, enrojecidos, con múltiples pápulas a veces con líquido seroso que se desprende de las lesiones, estas se presentan sobre todo en mejillas, punta de la nariz, labio inferior, orejas y tienen afectación ocular (fotofobia, aumento del lagrimeo y picazón), con la característica que respeta los surcos nasogenianos; además en verano estas mismas lesiones se encuentran en miembros superiores, pecho y miembros inferiores son intensamente pruriginosas.

Se ha comprobado que aproximadamente el 75% de los pacientes con prurigo actínico presenta alguna manifestación de atopia, urticaria, rinitis, asma, y en los análisis presentan los valores de alergia elevados.

El tratamiento tiene múltiples opciones que pueden ser cremas, fotoprotectores, antihistamínicos, fototerapia y en casos muy resistentes medicamentos de mayor complejidad.

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