Renunció la novia de Julio Cobos a su cargo en la Justicia Federal

La novia del senador radical Julio Cobos, Natalia Obon, estuvo en el centro de las críticas desde ayer luego de que se publicara su nombramiento en la secretaria de la Cámara Federal de Apelaciones de la Justicia Federal de Mendoza.

Hoy se comunicó que la mujer, que era nutricionista y estudió derecho a distancia, desistió del nombramiento, después de conviertirse en lo más comentado de las redes sociales, sobre todo por parte de abogados que llevan años de carrera y no pueden acceder a estos puestos.

La mujer, de 40 años, era asesora de Cobos en el Senado. Cursó la carrera de abogacía a distancia en la Universidad Siglo XXI y se recibió hace pocos meses, logrando un cargo que tiene sueldos superiores a los 100 mil pesos.

El 11 de septiembre, antes de renunciar a la presidencia de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, habilitó el nombramiento para ese puesto con  la resolución 2697/18.

Ante el escrache nacional y la indignación de la gente, que lucha para conseguir trabajo o llegar a fin de mes, Natalia Obón, pareja del senador nacional Julio Cobos declinó la posibilidad de acceder al cargo de secretaria de la Cámara Federal de Apelaciones.

“Hoy también manchan y desprestigian mi persona,  mi pareja,  mi familia y a miembros del Poder Judicial. Entiendo que determinadas situaciones se aprovechan para terciar en pujas de poder, intereses particulares y operaciones”, expresó en un comunicado.

Asimismo, expresó que fue “un verdadero honor” que la consideraran “para tan prestigioso cargo en la recientemente conformada Cámara de Apelaciones Federal de Mendoza”.

“Sé que cumplo con los requisitos establecidos, que tengo la capacidad y las ganas para desempeñarlo correctamente pero también entiendo que se ha generado un manto de dudas sobre mis condiciones y sobre mi pareja, algo que no quiero ni puedo permitir por lo que he decidido declinar y no aplicar al mismo”.

El descargo completo

Me veo en la necesidad de hacer algunas aclaraciones debido a situaciones comunicadas con alguna intención determinada, prejuzgando mis condiciones, capacidades y experiencias tanto laborales como académicas.

No es la primera vez que algo así sucede. Ya en otra oportunidad –al comienzo de mi actual relación de pareja- difamaron, dieron por cierto rumores, invadieron la privacidad, mencionaron asuntos absolutamente personales delicados y me descalificaron con información falsa; e incluso inventaron un embarazo y como si esto no fuera suficiente, hasta se habló de un aborto. Temas muy graves, tristes y lesivos. No importó el profundo daño familiar y personal que ocasionaron y por supuesto luego nadie se preocupó por desmentirlo ni rectificarlo.

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De esa misma manera aunque con distinto tenor, hoy también manchan y desprestigian mi persona, la de mi pareja, la de mi familia y de miembros del Poder Judicial. Entiendo que determinadas situaciones se aprovechan para terciar en pujas de poder, intereses particulares y operaciones.

Existió, existe y existirá una mujer con identidad propia por sobre el  “es pareja de”. Soy y existo y me forjé más allá del hombre con el que comparto y transito el camino cotidiano.

Egresé del secundario como Perito Administrativo Contable con medalla de primer promedio. Estudié carreras universitarias: la primera en Mendoza en la Universidad Maza dónde obtuve el título de Nutricionista. Posteriormente, en la Universidad Católica de San Juan egresé como Licenciada en Nutrición con promedio 9,40. Ya siendo mamá de mis tres hijas y divorciada, decidí iniciar mis estudios de abogacía en la Universidad Siglo 21 y con mucho esfuerzo logré recibirme en tiempo y forma con promedio 8,70.

Trabajo desde los 16 años porque siempre entendí que debemos forjar nuestro propio destino y lograr la independencia económica. Una vez recibida, trabajé en consultorios como profesional y durante diez años en una asociación con niños con síndrome de Down. Ingresé al Concejo Deliberante de la Ciudad de Mendoza, donde empecé mi segunda carrera universitaria a fin de enriquecen mi labor. Me desempeñé en la oficina jurídica y luego como secretaria de la Presidencia. Luego asumí como asesora en el Honorable Congreso de la Nación, gran y hermoso desafío no solo por lo que implica sino por la exigencia que requiere el área legislativa con diversos alcances, lo que me exige permanente actualización, estudio y capacitación.

Ha sido un verdadero honor que me considerasen para tan prestigioso cargo en la recientemente conformada Cámara de Apelaciones Federal de Mendoza. Sé que cumplo con los requisitos establecidos, que tengo la capacidad y las ganas para desempeñarlo correctamente pero también entiendo que se ha generado un manto de dudas sobre mis condiciones y sobre mi pareja, algo que no quiero ni puedo permitir por lo que he decidido declinar y no aplicar al mismo.

Natalia Obon

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