Preocupación por la ineficiencia del Estado para contener a un menor de edad que delinque

Servicio de Protección de Derechos (SPD)

K.R. tiene 14 años, pero desde hace por lo menos 3 tiene un legajo muy cargado en la Justicia penal y estos delitos van escalando en violencia. Se le asignaron dispositivos de acompañamiento, pero todos fracasaron por falta de acompañamiento familiar, de referentes que lo puedan ayudar, y por falta de políticas del Estado. 

En la reunión que los jefes policiales tuvieron con el ministro de gobierno Federico Massoni y con el jefe de la policía comisario general Miguel Gómez, uno de los comisarios planteó el problema que se les genera con este menor que “apenas está en la calle comienza a delinquir”.

En lo que va del año fue detenido al menos unas 15 veces y la semana pasada fue detenido en dos comisarías distintas en un lapso no mayor a 8 horas. A las 2 fue entregado a su madre después de haber estado demorado y a las 10 nuevamente detenido, en dos hechos de delitos contra la propiedad.

Para los policías lo preocupante es que comenzó con arrebatos simples y luego, acompañado de otros menores y aun en soledad, sus actos son cada vez más violentos.

Desde el Juzgado del Menor ordenaron que fuera internado por sus adicciones, pero apenas tres días después el Hospital le dio el alta y nuevamente está en las calles. El ministro Massoni señaló a la problemática de los menores como algo que en algún momento las instituciones que deban tendrán que abordar.

Una larga historia de abandono

K.R es hijo de un conocido delincuente que fue acribillado a balazos en la calle Juan Manuel de Rosas del barrio Juan XXIII el 21 de noviembre de 2011. Una alta fuente judicial le dijo a Crónica que este menor está desde hace tiempo siendo acompañado por el Servicio de Protección de Derechos (SPD). Hace tres años que tiene conflictos con la Ley Penal. Se hicieron muchas actuaciones en su beneficio, se le asignaron dispositivos de acompañamiento, pero todos fracasaron por falta de acompañamiento familiar, de referentes que lo puedan ayudar, pero principalmente por falta de políticas del Estado. K.R. es el resultado de la ineficacia de las políticas públicas.

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Para los actores judiciales que tienen a su cargo a este menor, “el problema del chico no son las adicciones, más allá de que las tiene, sino que es toda la construcción de su vida familiar”.

K.R. fue criado por su madre sola y con muchos hermanos, todos en completa vulnerabilidad y permanentemente monitoreados por el Juzgado de Familia.

La situación es muy triste porque está siendo evaluado desde hace mucho tiempo por Salud Mental y el SPD, pero el fracaso de esta última institución -señalan desde Familia- es notable. Porque desde que tiene 9 años la justicia está solicitándole al SPD que le consigan una familia de acogimiento que pueda contenerlo y nunca lo hicieron.

El año pasado estuvo internado por 60 días siendo evaluado por orden del Juzgado del Familia, pero finalmente sin resultados fue entregado a su madre que no puede hacerse cargo de él -según explicaron fuentes judiciales- y a pesar de que su familia tiene una abogada que le gestionó una vivienda en el IPV, un terreno y ayuda del Estado que le dio el apoyo que se puede, el problema pasa por otro lado, no es económico solamente.

El SPD interviene con esta familia por lo menos desde hace 4 años acompañando y aplicando distintos dispositivos de acompañamiento y todos fracasaron. La causa del fracaso -para los actores judiciales- son los reiterados paros, las licencias, la falta de políticas públicas y el no tener un Hogar del Adolescente donde se pueda incorporar, tal como hay en Trelew y Esquel.

Al menos una vez al mes hay una audiencia en el Juzgado de Familia con personal del SPD y con la madre para ver qué se puede hacer con este menor. El problema es que con la edad que tiene no hay familia que quiera recibirlo, no se puede internar en el COSE y no tiene un grado de adicción que implique tenerlo encerrado en un establecimiento a tal fin. Esto deja a K.R. solo, a la deriva, nuevamente en las calles y cada vez más violento e incontrolable.

 

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