Judo: Padre e hija forman y educan con el tatami en el gimnasio municipal Nº 1

La Escuela Municipal de Judo tiene como responsables a Leonardo y Aldana Smart. Padre e hija son responsables de una actividad que reúne a más de 120 niños entre los 4 y 15 años. El Municipal Nº 1 se inunda de llaves y lances, en un tatami que reúne diferentes extractos sociales, pero un solo objetivo: convertirse en vehículo para formar educar desde la edad más maleable, la niñez y adolescencia.

El adulto encara hacia la sala de boxeo para cumplir con la rutina física que le hizo bajar más de ocho kilos. Antes de subir las escaleras hacia el primer piso, le suelta la mano al pequeño de 8 años que encara hacia el recinto donde lo esperan otros 30 pequeños con ganas de revolcarse en el tatami.

Leonardo y Aldana Smart ya están listos para recibirlo como hacen con todos y cada uno de los nenes y nenas que, desde las 19.00, se sacan las ganas de convertirse en judocas por dos horas. No lo saben, pero esos pequeños están recibiendo la educación deportiva que los formará desde el inicio y hasta convertirse en adultos, en la mayoría de los casos.

La Escuela se denomina “Marcos Garnica” en homenaje a uno de los más reconocidos judocas que tuvo Comodoro Rivadavia.

“Ver a los chicos disfrutar en el tatami es una de las cosas más lindas que puede darte el deporte. Son experiencias que sólo puede apreciar quienes conviven con chicos que hacen del deporte un juego, un modo de diversión. Así se los forma, porque aprenden mucho más de llaves, aprenden a manejarse en grupo, a hacer amigos, a respetarse y principalmente a alimentar la autoestima”, resaltó Leonardo Smart, quien además de ser el responsable de los Infantiles Avanzados, también es técnico del equipo que se prepara para los Juegos Evita.

Aldana, su hija, lo escucha y enseguida aporta: “mirarlos y ver como se divierten son de las cosas más lindas que me dio el judo. Yo practico desde los 8 años -tiene 21- y la verdad, agradezco haber elegido este deporte desde chica”.

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La obesidad y el sedentarismo se conjugaron como motivos para que Aldana abrace al judo como un modo de vida. “Empecé y después no largué nunca más. Le dedico muchas horas a este deporte que lo divido con mis obligaciones en la Facultad. Entreno con Hugo Arismendi, pero antes tuve como referentes a Daniel Manquecheo y Carlos Vázquez”, menciona quien también es técnica del equipo de los Juegos EPADE.

Existe, además de las propias voluntades, una Comisión de Padres que aporta mucho. “Son quienes se encargan de organizar eventos para reunir la plata para viajes y torneos. Sin ellos, sería muy complicado que los chicos participen en torneos nacionales o provinciales”, resaltó Leonardo.

Y todos tienen entusiasmo, porque más allá de la formación y de lo nutritivo que se convierte el Judo en el orden social, también aparecen resultados deportivos. Benjamín Cucek es un ejemplo de eso, con 11 años, concretó una etapa de superación que lo constituyó en subcampeón nacional, en Carlos Paz (Córdoba), para clasificar al Sudamericano de Guayaquil.

“Los resultados son una consecuencia, no un motivo por el que estamos en esto. No buscamos resultados o campeones. Se da porque algún chico tiene condiciones, pero lo que se busca, fundamentalmente, es darles contención y luego, herramientas de convivencia para se puedan desarrollar en la vida”, dijo Aldana.

“Tuvimos chicos que llegaron con la autoestima muy baja, víctimas del bulling ya sea por carácter o también por obesidad. Se animaron a sacar esa cosa negativa de encima y es gratificante ver ahora cómo se desenvuelven”, manifestó Leonardo Smart.

Llegan desde todos los puntos de la ciudad. Algunos calladitos, otros más revoltosos. Lo une eso, sí, la voluntad de sentirse únicos arriba del tatami.

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