A Laprida no le alcanzó con las ganas

Sin goles terminó el clásico entre Laprida y Oeste Juniors. En un marco muy opaco, el juego dejó muy poco. Laprida estuvo más cerca pero no tuvo precisión para trasladar el dominio a la red. Los Valle “C” terminaron con dos menos por las expulsiones de Diego Barrientos y Carlos Pereyra.

Lo tendría que haber ganado Laprida. Las situaciones frente al arco rival y mayor posesión de la pelota, indicaron que fue mejor que el rival. Pero varias veces, el futbol se termina riendo de los merecimientos para concretar su propia voluntad.

No ganó Laprida porque la precisión no fue virtud en la fría tarde comodorense. Todo lo contrario, le costó mucho olfatear el gol y pese a ganar en la zona media del campo, cuando debía hilvanar más fino, aparecía la neblina intelectual y práctica que hacía diluir esas chances, incluso antes de nacer.

Y Oeste se enroló en el papel de visita y se preocupó por cerrar caminos antes de crearlos. Con este panorama, pasó a ser una obviedad la escasez de jugadas de riesgo.

La única respetable del primer tiempo fue de Oeste y recién a los 40 minutos de juego. Matías Armoya se equivocó en la salida desde el arco cuando le pegó de aire en la línea del área grande. La pelota quedó muy corta le cayó a Alejandro Saldaño, quien dominó y metió un zurdazo que se fue apenas abierto del palo izquierdo de un Aromya que ya había quedado fuera de foco.

En el complemento pasaron cosas. La primera fue a los 10 minutos porque Diego Barrientos pisó a Sebastián Tureo que estaba en el pìso y vio la roja.

La diferencia numérica predispuso aún más a Laprida para ir a buscar los tres puntos. Pero aunque dispuso de tres oportunidades claras, no pudo marcar el gol que lo hubiera dejado como líder solitario. Un tiro libre de Tureo desde la mitad de la cancha casi se le cuela a Ezequiel Quidiman en el segundo palo. Luego, un cabezazo de Lucas Barrionuevo desde muy cerca se fue afuera y cuando el dominio ya era pronunciado, el propio Quidiman le sacó del ángulo un remate a Luciano Villafañez.

Faltaban 20 minutos y el ingresado Carlos Pereyra ve la roja directa por agresión. Y curiosamente, se presenta el momento más confuso para Laprida. Con dos jugadores más, no creó situación clara como para desnivelar.

Oeste se refugió en su área y dejó a Brian Cerdá para pelear contra todos. Le alcanzó para sumar de visitante y fundamentalmente para evitar que el clásico rival, se suba a la cima.

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