El número de ballenas es récord en Península Valdés

Un ejemplar de ballena franca austral junto a su cría.

Fue registrado el número máximo de ejemplares desde 1999 que se realiza este censo aéreo. La población de ballenas se recupera y colonizan antiguos ambientes

Los investigadores bajaron del avión sabiendo que eran portadores de buenas noticias. El último día de agosto el Laboratorio de Mamíferos Marinos del Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (CESIMAR- CENPAT) realizó el tercer censo de la temporada y sus registros marcaron el récord de ballenas contadas y crías nacidas en los 19 años que realizan el censo. En total fueron contabilizadas 1605 ballenas de las cuales 710 eran crías -¡nunca antes habían censado tantas!- de estas, 17 eran blancas.

“Este vuelo es parte de un trabajo que hace el Laboratorio hace 19 años. Relevamos la misma zona que va entre la desembocadura del río Chubut y Puerto Lobos; entramos a los golfos y recorremos la zona costera. Miramos todos los animales que hay en los 1.500 metros desde la costa, volamos de Sur a Norte a unos 150 metros de altitud y a baja velocidad -unos 90 nudos-. El vuelo nos demanda unas cinco horas, vamos dos observadores, un anotador y un piloto”, describió el investigador Mariano Coscarella.

Los datos representan una buena noticia y según detalla el investigador están dentro de lo que los modelos de crecimiento poblacional consideran como posibles. “Para la zona que relevamos la tasa de crecimiento es de 0,06%, casi nula. Las ballenas en la zona que relevamos prácticamente no están creciendo. Es muy probable que nos estemos acercando a un equilibrio poblacional. Esto no significa que toda la población del Atlántico Sur esté sin crecer”, añade. Los trabajos en conjunto con investigadores del Instituto Almirante Storni en Río Negro y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco en Punta Marqués, Rada Tilly, parecen indicar que las ballenas están comenzando a utilizar otras zonas que eran habituales hasta que la caza desmedida llevó a la especie al borde de la extinción. La prohibición de la caza permitió , están colonizando antiguos ambientes. Para Coscarella las ballenas están comenzando a mostrar una recuperación de sus números poblacionales 70 después de la prohibición de caza. “Estamos haciendo trabajos con modelos que nos permiten predecir dónde posiblemente las ballenas se podrán instalar en el futuro”.

El equipo de vuelo estuvo compuesto por Ailén Chalcobsky, Santiago Fernández y Mariano Coscarella, con Peter Dominguez al mando del avión del Aeroclub Madryn.

Plan de vuelo

Originalmente los vuelos se realizaban cada 45 días porque ése era el promedio de permanencia estimado de cada ballena en la zona. “También volábamos muy pegados a la costa porque en la década del 80 más del 90% de los individuos se encontraban a menos de un kilómetro de la costa, entonces de esa manera nos asegurábamos contar más del 90% de las ballenas que había en la zona”, detalló. Pero cuando la población comenzó a crecer los investigadores registraron que las madres con cría ocupaban zonas cercanas a la zona mientras que los juveniles, individuos solitarios o grupos de cópula comenzaban a verse en zonas más alejadas. “En los últimos años hemos visto que nos estamos perdiendo animales que están en zonas más profundas porque no accedemos a ellas con este monitoreo. Vemos que la tasa de crecimiento es de cero pero que puede ser distinta cuando se considera todo el contexto. De hecho en 2013 hicimos una estimación de cuántos animales nos estábamos perdiendo en un monitoreo regular y llegamos a evaluar que nos estamos perdiendo cerca de 400 ballenas que no están en la zona que nosotros monitoreamos”. Estas consideraciones llevaron al equipo a proyectar adicionar cambios a la forma en la que realizan el monitoreo. “De todas maneras a este monitoreo no hay que perderlo porque nos permite detectar muy rápido si hay un cambio en la tasa”, sostuvo.

El Laboratorio de Mamíferos Marinos es dirigido por el Dr. Enrique Crespo y cuenta con 20 investigadores que trabajan en diferentes áreas y especies.

Ejemplares blancos

De las 710 crías censadas, 17 eran blancas. El número no sorprende porque está dentro de la normalidad. Los ejemplares blancos no son albinos sino que es uno de los tipos de pigmentación que pueden tener las ballenas francas australes. Un estudio realizado en la década del 90 demostró que los cachorros que nacen blancos son grises cuando son adultos. Los ejemplares muestreados en este trabajo también coincidentemente eran machos, por lo tanto se piensa que todos los ballenatos que nacen blanco son machos. “Es interesante y curioso ver que tenemos diferente coloraciones, pero no se encontraron diferencias en cuanto a su éxito reproductivo, los ejemplares grises dejan tanta descendencia como los negros”, dijo Coscarella.

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