Alejandro Schujman vuelve para compartir “De Padres a Hijos: El Arte de Poner Límites”

Este miércoles, 12 de septiembre, regresará a la ciudad del licenciado Alejandro Schujman para brindar la charla “De Padres e Hijos: El Arte de Poner Límites”, de la mano de Fundación OSDE. El psicólogo, especialista en familias y adolescencia, estuvo en esta ciudad en 2016 en una de las actividades más convocantes del ciclo, abierto a todo público.

En esta oportunidad, la conferencia tratará sobre los límites, y el especialista adelantó que trabajará en “el armado de una caja de herramientas sobre estrategias para la puesta de límites saludables”.

Antes de llegar a la ciudad, dialogó con Crónica sobre estos temas que generan tantas inquietudes en los adultos que tienen desde niños pequeños a adolescentes. Schujman comentó que la comunicación y los límites serán los ejes sobre los cuales versará la actividad en Comodoro Rivadavia, donde propone además un espacio de taller donde los participantes puedan volcar y trabajar sobre situaciones cotidianas.

“En estas últimas generaciones de padres, que denomino amorosamente tibios, lo que reina es un desconcierto apoyado en el paradigma de que como los chicos son nativos digitales, las cuestiones que se plantean en la crianza son otras”, reflexionó el entrevistado. Pero agregó que “los tiempos cambiaron, pero los chicos necesitan lo que necesitaban los chicos de hace 50 años: un abrazo, o ante un capricho un ‘no’ firme, porque el grito nunca educa, es la impotencia de los padres, pero sí necesitan límites sostenidos en el tiempo”.

Los miedos de los padres

Respecto a las expectativas de la actividad en Comodoro Rivadavia, el licenciado Schujman dijo que espera poder “construir juntos un decálogo de cómo poder implementar y armar estrategias de parentalidad compartida, sea que los padres estén juntos o separados”.
Schujman considera que existe “una serie de universales para la puesta de límites, que suelen ser efectivos, lo que garantiza es que la puesta de límite funcione es un triángulo, donde sean posible el diálogo, la confianza y el disfrute compartido”.

Para el especialista, acompañar, cuidar, poner límites debería ser algo fácil en ese contexto, y sin embargo, se plantea como una dificultad para los padres, madres y otros adultos cuidadores. “Lo que pasa es que se pone en juego la historia de los padres, los miedos de las padres, un mundo que impide acompañar y dar seguridad porque, en definitiva, se trata de soltar a los hijos”, apuntó.

Precisamente, el especialista indicó que muchas veces “los miedos de los padres nacen de un temor infundado de sentir que los hijos no están preparados, tener miedo a que los lastimen o a que les pase algo, de manera exagerada y en definitiva estamos criando chicos sobreprotegidos a los que les cuesta muchísimo salir al mundo”.

Pero además, Schujman comentó que los adultos también tienen “miedo al enojo y sufrimiento de los chicos, pero además a que los chicos nos dejen de querer, que es el peor error porque se van a enojar si hacemos las cosas bien pero es la única manera y se van a desenojar después cuando entienden que es nuestro trabajo”.

En ese marco, “los padres terminan negociando cuestiones innegociables, para que los hijos no se desilusionen profundamente, no tengan retorno y nos dejen de querer”.

“En la fisura de los padres se construye la patología de los hijos”

El entrevistado opinó que en la crianza, “caemos en la trampa de la posmodernidad con padres rehenes de hijos tiranos, posición que no tiene que ver con pequeño malvado o pichón de asesino serial, sino que reclaman que los padres retomen el control de la situación que han perdido y mantengan la asimetría del vínculo, porque no tenemos que olvidar que no somos sus amigos”.

Schujman dijo que, en este sentido, “ser el padre cool” es una tentación, pero “lo que ellos piden es mantener esa distancia, y poder compartir momentos de disfrute, pero como padres, no como un par porque no lo somos”.

De la misma manera, el licenciado se refirió a las “familias loft”, donde “los chicos reciben demasiada información de sus padres, que lejos de ayudarlos a formar su personalidad los atornilla a un lugar complicado en la dinámica familiar”.

El entrevistado mencionó que es importante que los adultos –sean pareja, familia ensamblada, o con otros adultos cumpliendo el rol de padre o madre- funcionen “en bloque con mensajes claros porque siempre digo que en la fisura de los padres se construye la patología de los hijos y ahí es importante trabajar en la prevención”.

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