Inmigrantes: Aquellos primeros pobladores

La historia comienza con los primeros inmigrantes árabes que se establecían en la Patagonia.

Salim Hamer, un referente de ACARA

Aproximadamente por los años 1908/1910 llegan del Líbano (Baakline Chouf) dos hermanos, hijos de Sabja y Alí Amer. Ellos nunca volvieron a su tierra natal. Con tristeza sufrieron el desarraigo y supieron con hombría y orgullo adaptarse al sacrificio y trabajo tenaz en la tierra elegida para formar sus familias.

Uno se radicó en Perito Moreno, Santa Cruz: Mohamet Amer (llamado en argentina Juan Hamer) y el otro Mahmut Amer (radicado en Lago Blanco, Chubut, llamado en argentina Juan José Hamer).

Mahmut Amer “Juan José Hamer” fue uno de los fundadores del pueblo Lago Blanco.

Recordado por su generosidad, dado que donó tierras para la construcción del pueblo y algunos establecimientos, una de sus calles lleva al día de hoy su nombre.

Mahmut tuvo dos hijos en Argentina: Aalim José y Florencio Said.

Salim Hamer nació en Comodoro Rivadavia en 1923, estudió en el colegio Deán Funes; en su juventud fue camionero, luego de la muerte de su padre se dedicó -junto a su hermano Florencio- a continuar con el campo y el hotel en Lago Blanco. Después, se radicaron un tiempo en Perito Moreno Santa Cruz.

Después, radicado en Comodoro, Salim se dedicó al rubro inmobiliario, la segunda inmobiliaria de la ciudad, en el año 1959, aferrándose más a la venta de campos. Fue martillero público, perito tasador y un gran maestro en su profesión.

Junto a varios amigos o paisanos fundaron la colectividad árabe ACARA.

Presidió la institución después de Chabeldín y Lahiun hasta el año 1988.

Fue integrador, hombre inteligente, honesto, y atento. Se lo recuerda siempre con su sonrisa y positivismo ante los desafíos de la vida que tuvo que afrontar.

Salim Hamer supo representar con cariño a la colectividad en todos los actos y reuniones municipales y provinciales.

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Hoy se recuerda a Salim brillando en los ojos de sus hijos Norma y Juan Carlos, y de sus nietos Muriel y Lorenzo Therisod Hamer.

Cuando en la colectividad se ve a Lorenzo bailando un dabke o tocando el derbake, sabemos que nos quedamos con el mensaje que nos deja la herencia de nuestras raíces. Con el legado de la sangre, la cultura y la llama ardiente.

“Nuestro agradecimiento a todas las personas que sobrellevaron a ACARA, esta asociación árabe que enalteció nuestras costumbres y que al día de hoy trabaja con esmero y dedicación. Gracias Salim Hamer, por existir y ser parte de nuestras vidas… Gracias por tu optimismo, por tus enseñanzas. ¡Sukran habib!”.

Gabriel Valdivia Vargas

Con casi 60 años de permanencia en Argentina y la mayor parte de ese tiempo en Comodoro Rivadavia, Gabriel Valdivia Vargas es uno de los máximos referentes bolivianos y actual presidente del Centro de Residentes de su país, desde donde mantiene la idiosincrasia cultural, compartiendo su historia, sus comidas típicas y la danza -con vestimentas tradicionales- de cada rincón de su tierra natal.

Gabriel Valdivia desempeñó diversos trabajos, pero recuerda que comenzó como zafrero de caña, “para lo que tuve que pagar para que me contrataran. Así entré al Ingenio Ledesma, en la provincia de Jujuy pero, al ver la calidad de trabajo y luego de que el entonces presidente Frondizi ofreciera una amnistía y permitiera la obtención del documento nacional a los extranjeros, finalmente terminé buscando mejores días y oportunidades laborales en la Patagonia”.

Luego de pasar por Córdoba y de realizar tareas como mecánico, guinchero y maquinista, llega a Comodoro en 1963 y gracias a su voluntad y responsabilidad, comenzó a trabajar en diferentes petroleras internacionales donde escaló posiciones, convirtiéndose en un referente de las empresas que lo tuvieron a cargo, “siempre mostrando que si uno se empeña en las tareas, si pone esfuerzo y dedicación, esta tierra siempre ofreció posibilidades de mejorar las situaciones personales y familiares”.

Transitando y escribiendo la historia comodorense, como gran parte de los inmigrantes que decidieron quedarse en la zona, Gabriel Valdivia formó familia, tiene dos hijas con diferentes carreras profesionales, se integró a la colectividad boliviana en el ’95 y desde entonces, participa con diferentes cargos directivos.

Actualmente es el presidente; “cargo que asumí con ganas, con entusiasmo, con ideas de conservar nuestras tradiciones y como integrante de FEDECOMEX, también apoyando desde alguna subcomisión para fortalecer el trabajo de cientos de extranjeros que, aún dando todo por esta tierra, no olvidan la historia de sus padres o abuelos”.

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