López Obrador exhibe su poderío con un baño de masas en el Estadio Azteca

El tres veces candidato convierte su acto de cierre de campaña en una celebración por anticipado del triunfo que le auguran las encuestas

El cierre de campaña de Andrés Manuel López Obrador fue la exhibición de músculo de quien lidera las encuestas. Lo fue en el fondo y en las formas. En el fondo, porque antes de aparecer en el Estadio Azteca de la Ciudad de México, ante miles de personas la noche de este miércoles, López Obrador estuvo en Tuxtla Gutiérrez, capital de Chiapas, y en Tabasco, hablando a otra multitud a casi 1.000 kilómetros de distancia. Fue el perfecto resumen del largo peregrinaje que comenzó hace seis años y el epílogo a una extenuante campaña en la que ha recorrido cientos de ciudades y pueblos.

Antes de las nueve de la noche, el tres veces candidato presidencial apareció sobre el pasto del estadio Azteca como si fuera una estrella de rock, tomado de la mano de su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller. Con el rostro tenso de las grandes ocasiones caminó por un pasillo de 100 metros dando besos y abrazos a la multitud, tomó el micrófono y comenzó a hablar.

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