July “Chapy” Gangemi, una competidora de raza

Julieta Gangemi tiene 29 años y practica Crossfit desde los 21. Comenzó con la actividad en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, como un complemento del Handball, el deporte que practicaba en ese momento. Su alma competitiva quedó atrapada por ese deseo de superación y no lo dejó más. Es una de las mejores del país en la especialidad. Hace poco más de un año y dos meses vive en Comodoro Rivadavia. “Un cambio rotundo que me hizo muy bien”, dice Julieta.

Julieta Gangemi es su nombre y apellido pero casi nadie la identifica de ese modo. Ahora si se pregunta por “July Chapy”, la referencia adquiere respuesta inmediata. Ya quedó patentado como “El Diego”, “El Mellizo”, “La Tigresa”…

Vive en Comodoro Rivadavia desde hace más de un año y dos meses. Cambió el ruido de la gran urbe que representa Buenos Aires por la tranquilidad que reside en el camino alternativo que une General Saavedra con Barrio San Cayetano. Allí, en Pucará Fitness es donde entrena para tratar de ser cada vez mejor.

“Fue una decisión rara. Allá tenía un entrenador, un seguimiento y tenía todo a mano. Decidí complicármela y me vine bien al sur. Pero fue una decisión totalmente acertada. En Comodoro me siento muy bien, aunque al principio, costaba arrancar una rutina desde las 7 de la mañana con un frío casi polar. Conocí otro estilo de vida, otra gente y me siento bien”.

July es una chica con un amor propio muy fuerte. Por allí se puede encontrar un motivo como para empezar a entender sus decisiones. “Soy inquieta, tanto que cuando empecé a integrarme con las jugadoras de Handbal de Nuestra Señora de Luján, el equipo que estaba, en un viaje me pusieron “Chapita”, de allí quedó el apelativo y no se fue más. Muchos creen que es mi apellido. Salgo en varias clasificaciones como July Chapy”.

Sus inicios. “Hacía handball, tenía un físico muy endeble, chocaba y terminaba desparramada. Me recomendaron crossfit y en un año gané mucho en potencia y velocidad. Me puse al nivel del resto de las chicas que ya tenían muchos años en el equipo. En el inicio, eran dos o tres veces en la semana, una hora. Enseguida le agregué otra hora más, después ya era todos los días, luego doble turno y me enganché definitivamente.

Lo tomó primero como un complemento, después se convirtió en un modo de vida.Fue un proceso de casi dos años hasta aferrarse definitivamente a la actividad. Mucho tuvo que ver una lesión en el pie. Una fractura por estrés la alejó del handball porque no podía hacer impacto en el periodo de recuperación, pero si podía meterse en el Box para realizar ejercicios de Crossfix. Fue fundamental para quedar atrapada definitivamente por la actividad.

“Y si, porque ahí me involucré del todo con el crossfit y ya no paré más, porque después se dio otro episodio. Me estaba preparando para competir en crossfit y me pisaron la mano en handball. Casi no compito y ahí me decidí por el Crossfit, porque las dos cosas no podía hacerlas”.

Ya en el 2013 empezó a tener buenos resultados que en el 2014 se terminaron de confirmar. Se constituyó en la mejor del país, integró el equipo argentino para los The Crossfit Games, un torneo que reúne a las mejores del mundo.

“Tengo más la cabeza que físico. Mi estereotipo es más de persona delgada, pero mi mente es fuerte para tratar de cumplir con lo que otros físicos pueden hacerlo con menos inconvenientes. Necesitaría tener un poco más de caja, de hombros, de brazo y siempre me cuesta levantar muchos kilos. Pero mi cabeza me deja estar a la altura de las circunstancias y pelear con el resto mano a mano”, dice July.

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En el 2015 y 2016 entrenó fuerte con levantamiento olímpico a través de Matías Muñiz, uno de los mejores en ese rubro. Ganó torneos de orden nacional, pero siempre apuntó a los Games. En el Open 2017 por muy poco no puede ganar la plaza para los Games

En abril de 2017 se instala en Comodoro con el proyecto de Pucará Fitness para hacerse cargo de los entrenamientos del Gimnasio. “Con el compromiso laboral, se enfocó en mejorar para ser parte del Crossfit Games 2018 que tenía como fecha, el mes de mayo.

“Para ser parte del torneo hay que pasar un filtro muy grande. Se denomina Open Crossfit. Son 5 eventos en cinco semanas, como un mes, durante marzo. Cada cual lo hace desde su lugar, es on line no es presencial. Los jueves te dan instrucciones para que sepas cuál es el evento y el lunes tenés que presentar tu rendimiento. Te dan tres días para hacer el WOD (Work Out of the Day) que es el entrenamiento del día. Se trata de un circuito de ejercicios, una rutina que se debe cumplir dentro de ciertos parámetros para que luego se evalúe y tenga un puntaje que irá acercando o no, a la competencia. Luego te piden un video que refleje el trabajo hecho y allí aprueban o no, la vinculación al The Crossfit Games”, cuenta July.

En ese Open se anotan cerca de 10 mil competidoras “en este caso, se clasificaron 36 chicas de todo Latinoamérica, yo pude ingresar en ese filtro. En la competencia final que se hizo en Río de Janeiro, en mayo, terminé 16 entre las 40 que compiten. Es un buen resultado, lo tomé como una medida para saber en qué lugar estoy respecto al resto. Estoy octava en el nivel nacional, alguna vez estuve tercera. Hay más competencia y siempre se puede mejorar, ese el objetivo”.

Ahora, como hace 20 días que finalizó la cita mundial en Río de Janeiro, está en un proceso de iniciación de una nueva etapa que tiene que derivar en el Games de 2019. “Si, es volver a empezar. Dejé de entrenar cuando vine de Río de Janeiro, fueron dos semanas en las que comí lo que quería, me salí de la dieta habitual. Ahora ya empecé el operativo retorno. Tanto con los entrenamiento como con la dieta”.

A la hora de definir el Crossfit, July lo califica como “una manera de vivir. No se trata sólo de entrenar. Es tomar decisiones para rendir cada vez mejor. Decisiones deportivas y de vida, como lo que hice para venir a Comodoro, incluso en el momento de alimentarte. Comés para sentirte fuerte, para tener energía en lo que hacés. Es un mundo al que me gusta pertenecer, por el entorno, por la exigencia, por el espíritu de superación. Hacer Crossfit en Comodoro me permite compartir mucho con mi perro Frodo, que se adaptó maravillosamente a esta vida. Y si él es feliz, yo también lo soy”.

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