Dura crisis educativa

A pesar de los silencios que paradójicamente son verdaderos gritos de incertidumbre, el que ha sido abonado por declaraciones de funcionarios y dirigentes sindicales que evitan hablar del tema o de eventuales soluciones, la crisis educativa está instalada en la provincia con un ciclo 2018 que prácticamente no se ha iniciado, con lo que esta ciudad y la provincia toda tienen más de 90 días de inactividad en las aulas y una posibilidad prácticamente nula de recuperar esa pérdida.

Además y solo como párrafo para abonar la calificación de “crisis”, lo que sucede en esta provincia alimenta la lamentable pérdida de calidad que tenido el sistema educativo nacional, la misma que ha sido elogiada en el mundo -hace varios años atrás- cuando “se exportaba” grandes profesionales de las más diversas áreas.

Pero en cuanto a la situación actual, lejos ha quedado aquella imagen de los chicos sobre sus pupitres prestándole atención al maestro, al profe o al pizarrón -cargado de contenido-, el valor de la canasta escolar, de los guardapolvos o de los uniformes y, convengamos, lejos quedo también la propia “discusión política” que debería darse para la ocasión y que sigue estando ausente para, al menos, darle solución parcial a una problemática que debería tener varios frentes de análisis que permitan solucionar el daño que ya está causado.

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Pero parece que más allá de la problemática salarial y de condiciones “profesionales”, nadie se aviene a dar explicaciones a los padres y especialmente a los propios alumnos sobre un año que repercutirá de muy mala manera para la misma vida del educando toda vez que, además de perder este ciclo educativo -porque no hay manera de recuperar tres meses sin el entorno de enseñanza-, seguramente y para el año próximo o para cuando tengan clases se convertirá, de acuerdo con las duras estadísticas que preceden a extensos planes de lucha docente, en un alumno repitente con lo que, además de este, perderá otro año personal y ni hablar de las consecuencias “políticas”.

Seguramente el Ministerio de Educación se verá obligado entonces y por ejemplo a buscar maneras de solucionar los cupos escolares, ya que si en la actualidad no alcanzan las aulas y hasta el mismo ciclo 2018 del Chubut fue inaugurado con la apertura de otro establecimiento educativo en Rada Tilly, seguramente que el próximo, con superpoblación escolar, habrá que hacer malabares para contenerlos y, como consecuencia, habrá nuevos reclamos desde el sector docente que podrían derivar en planes de lucha.

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