“Un evento climático te puede cambiar tanto la vida”

“En el primer temporal, el 29 de marzo, no pasó mucho donde vivo, antes de la avenida Patricios. En ese momento, fui a ayudar a amigos donde sí había entrado agua, pero el 6 de abril nos dimos cuenta de que le puede pasar a cualquier persona”, reflexiona Víctor Bonzano, uno de los vecinos del barrio Juan XXIII que confiesa que todavía no se sentó a lamentarse por lo ocurrido.

Ese día, el 6 de abril, tuvieron que sacar a su papá, mayor de 70 años, “por el techo, colgado de una escalera”. La lluvia había entrado con fuerza a la casa y la puerta no era una opción para salir. En ese momento descubrió en qué medida “un evento climático te puede cambiar tanto la vida”.

Poco a poco, se fue integrando al grupo de autoconvocados y conociendo otras historias de vecinos que salieron como pudieron de aquel lodo.

“No miro para atrás. Desde ese día, empecé a sacar barro con familia o conocidos, y la verdad es que no me permití hacer ese duelo, porque tengo papás grandes que al hablarles del tema se largan a llorar”, rememora este joven de más de 2 metros de altura. Su contextura casi que contradice esa sensibilidad que parece a punto de estallar, cuando habla de aquel abril.

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“Tengo 34 años, así que tal vez en algún momento me sentaré, lloraré o haré ese duelo”, promete.

Mientras tanto, se aboca a su tarea solidaria, primero como uno de los autoconvocados y ahora en la Vecinal: “cuando Jimena tomó la posta de empezar a trabajar, me sumé. Somos gente nacida y criada en el barrio, contemporáneos, además, pero no nos conocíamos. Nos juntaron esas ganas de querer ayudar, colaborar y coincidir en que sentados, quejándonos, no sumamos nada”, agrega.

Ahora, como aquellos meses en la casa donde trabajaron, “seguimos mirando para adelante y viendo de qué manera podemos colaborar para que la sociedad pueda ser un poco mejor”.

Bonzano reconoce que la tarea no es sencilla porque “muchos vecinos del barrio no han vuelto a su casa, están negados en vivir algo parecido a lo que vivieron hace un año”. En ese sentido, considera que “falta tiempo, ayuda y contención para que tengan una vida como la tenían antes, o al menos parecida, porque quedó todo devastado y cuesta volver”.

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