Johana Barrera, una gladiadora

Yoko juega al fútbol desde siempre. De chica jugaba con sus hermanos y los amigos del barrio. Los pelos al viento, el corazón latiendo fuerte agitado de emoción por estar haciendo lo que más le gusta. Soñando en grande, abriéndose camino hacia el arco, gambeteando prejuicios. Acaba de hacer historia, integró un encuentro oficial en La Bombonera y se convirtió en la primera mujer chubutense en jugar un partido en primera.

(Por Facundo Paredes) Los humanos somos prejuiciosos, es parte natural del rasgo. Cuando imaginamos un partido de fútbol, automáticamente relacionamos a los 22 jugadores persiguiendo la pelota dentro de una cancha. ¿Por qué en vez de hombres no son mujeres? La respuesta es abstracta. Tal vez, puede ser por la formación cultural, educación y hasta de creencias.

Una niña de cuatro años vivió este tabú -que no es exclusivo del deporte- en Puerto Madryn, Chubut. Jugaba con sus dos hermanos y todos los chicos del barrio. A su mamá no le gustaba para nada. No quería que una chica practicara el “juego de machos”. Sin embargo, su padre la dejaba y hasta le enseñaba técnicas de la disciplina. Hoy, esa niña que corría en las calles de tierra, tiene 27 años y ayer hizo historia: Johana Barrera jugó un partido oficial en La Bombonera y se convirtió en la primera mujer chubutense que lo hizo con la camiseta de Boca Juniors.

El equipo femenino del azul y oro disputó 90 minutos ante Lanús en el mítico césped del estadio Alberto J. Armando. Fue preliminar al clásico entre Boca–San Lorenzo por la Superliga Argentina.

Claudio Darío Casares y Emanuel Trípodi fueron los únicos futbolistas oriundos de Chubut que jugaron, con la camiseta de Boca, un encuentro oficial en La Bombonera. “Sentí orgullo. Es un sueño de muchas chicas y solo 18 pudimos tener la posibilidad de quedar en la historia del club, de ver nuestro nombre en la pantalla de la Bombonera. Ojalá sea el primer partido de muchos”, expresó Johana Barrera a Dom.

De azul y oro: Yoko con sus compañeras de equipo, otras gladiadoras. (Foto: Boca Juniors)

La delantera patagónica nació el 16 de marzo de 1991. Tiene cuatro hermanos, una mujer y tres hombres. Todos juegan al fútbol. La hermana menor de Johana tiene 20 años y sigue sus pasos, ya que patea la redonda en J.J. Moreno de Puerto Madryn. El más chico también viste la misma camiseta y los dos mayores son los que se divertían con la actual futbolista de “Las Gladiadoras” en la infancia.

Barrera se apasionó con la pelota desde temprana edad, pero recién a los once años integró un conjunto femenino. Su primer equipo fue Deportivo Madryn, luego pasó al “Naranja” portuario. En 2014 tuvo su primer desafío, ya que se probó en un grande del país: River Plate. El pase no se llevó a cabo por problemas de contrato y, por ende, la goleadora se volvió a su ciudad natal. Pero el destino barajó las cartas y, dos años más tarde, Johana se incorporó a Boca Juniors tras una prueba gestionada por su ex club, J.J. Moreno. El final del 2018 le brindó una experiencia inolvidable a la atacante valletana, debido a que realizó una prueba en la Selección Femenina de Chile (por la nacionalidad de su madre). Los captadores del seleccionado trasandino la siguieron durante su última temporada en la institución xeneize y decidieron citarla al otro lado de la cordillera. Tras finalizar las prácticas, el entrenador le comunicó a Barrera que es inteligente pero que no era el estilo que estaban buscando. De igual modo, el hecho de vestir una camiseta de una selección no se la quita nadie.

Si bien el fútbol -o la vida- le dio revancha, no fue para nada fácil el camino. Desde chica, sufrió discriminación por el simple hecho de perseguir un sueño no convencional. “Me dijeron marimacho, andá a lavar los platos. La crítica de siempre y que se suele hacer hasta el día de hoy”, contó la jugadora chubutense.

Infancia redonda: Johana jugaba al fútbol con sus hermanos. Aunque a su mamá no le gustaba, su papá la apoyaba.

No es una exageración. Ni tampoco una “moda”. Las mujeres no tienen las mismas oportunidades que los hombres. Elija el primer trabajo que se le viene a la cabeza y compare por sí mismo los salarios, estabilidad y hasta las posibilidades de ascenso laboral entre ambos géneros. El deporte es un claro ejemplo. En la Argentina, el fútbol masculino mueve millones mientras que el femenino aún lucha para profesionalizarse. Para el resto del mundo, es irónico que la pasión más grande del país no sea equitativa para todos.

Barrera superó las adversidades, pero muchas mujeres no pueden lograrlo por el prejuicio impuesto de la sociedad. En Rawson, tomaron el ejemplo de Johana y la nombraron como madrina en “De Taquito”, la escuelita de fútbol femenino de la capital de la provincia. “Buscábamos una referente para las nenas y Yoko (el apodo de Barrera) era la indicada. No la elegimos por lo material, ya que la madrina suele ser por temas económicos. Sino que nos decidimos por los valores y el lado humano. Estamos muy contentos de que Johana haya aceptado la propuesta”, le expresó Lucas Neculhueque, director de la escuelita, a Dom.

En diciembre del año pasado, Barrera visitó por primera vez a “De Taquito”. Se tomó un colectivo de línea desde Madryn hacia Trelew y después otro hasta a Rawson. Fueron cuatro viajes para transitar los más de 80 kilómetros que separaran una ciudad de otra, pero a la madrina no le importó. Las nenas de la escuelita conocieron a su referente y, entre charlas y juegos, se divirtieron durante el día.

En la tarde-noche de ayer, las mismas niñas vieron a su madrina por televisión. No estaban acostumbradas a mirar jugadoras con una colita de pelo moviéndose de un lado hacia al otro. Barrera rompió las barreras y ellas van por el mismo camino. En contra de las adversidades y críticas. Porque, al fin y al cabo, los sueños están para cumplirse.

De taquito: Una madrina con botines

En septiembre de 2018, la escuelita de fútbol femenino “De taquito” cumplió su primer aniversario. Por tal motivo, Lucas Neculhueque y Bibiana Sabalza, los encargados del proyecto, decidieron que Johana Barrera sea la madrina. La invitación fue a través de un vídeo en donde las nenas le realizaron la propuesta a la delantera de Boca Juniors. En su primera visita, Barrera donó pecheras y pelotas para que las niñas utilicen este año.

Es la única escuelita femenina de Rawson. Son 40 nenas y tienen entre 6 a 14 años. Utilizan el playón del Barrio Área 16 para entrenar.

Además de lo futbolístico, cumplen un rol social, en la unión vecinal del barrio preparan la merienda para las chicas que salen del colegio y se dirigen a la práctica.


Así juegan las chicas

El torneo femenino de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) está dividido en dos categorías. En la Primera A participan 16 equipos, mientras que en la Primera B son 22. El año pasado, la AFA estuvo a punto de sumar la división C. Pero no se logró juntar la cantidad de clubes necesarios para la creación de una nueva categoría y se decidió aumentar el número de instituciones en la B, que pasó de 18 a 22.

No es profesional el fútbol femenino en el país y no existen las divisiones formativas. Sin embargo, el formato es similar al masculino: todos contra todos a doble rueda. El conjunto que al finalizar la Fase Campeonato haya sumado más puntos es el campeón y obtiene la clasificación a la Copa Libertadores Femenina. Las chicas de UAI Urquiza fueron las últimas en gritar campeón en Argentina. Junto al equipo “Furgonero”, las potencias del país son BocaJuniors, River Plate y San Lorenzo.

El primer campeonato oficial de mujeres se organizó en 1991, integrado por ocho clubes. Las Millonarias fueron las campeonas del torneo fundacional y el segundo lugar lo ocupó su eterno rival: Boca. Ese mismo año, se llevó a cabo la primera Copa del Mundo Femenina de FIFA. Sucedió 61 años y 14 ediciones después de Uruguay 1930, el primer mundial masculino de la historia.

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