Haien Qiu, Eléctrica & Onírica

De Shangai y de la Patagonia. Del surrealismo y de la psicodelia. De los sueños en la realidad. De la música en el viento. Con ustedes, sus universos.

(Por Flor Nieto – Fotografía: Ezequiel Jesús Flores y Julieta García) Haien protagonizó películas con estrellas de la farándula nacional y publicidades para todo el mundo, pero no quiere hablar de eso. Ella está más allá, está en la música.

En Comodoro, comenzó con una banda que hacía covers posta de Radiohead además de canciones propias. Con covers posta, nos referimos a reversiones, interpretaciones, no fotocopias. Ella siempre hizo eso, hizo todo a su manera. Y le funciona. En Buenos Aires formó Armanoid junto a Dani Williams, Lucas Penayo y Emanuel Manso.

Con ellos grabó “Mi Vida después de Bambi” y “La música cura” de Christian Basso, nominado a la categoría de Mejor Álbum Instrumental de los Premios Gardel.

Su canción Flowers fue incluida en el soundtrack de la película “No se aceptan devoluciones”, el film mexicano más taquillero de la historia después de Roma. Colaboró con Shaman y los hombres en llamas, con Sergio Chotsourian, con Alonso Morning y más. En el 2014 lanzó “Shanghai”, su primer single.

Luego su mini-álbum debut “La Respuesta” (2015), seguido por los singles “Destellos” (2017), “Como un suspiro” (2017) y “Fórmulas” (2018). Hace poco, Rudie Martínez la convocó para ser la flamante voz de Adicta, banda hito platense que data de 1999.

-Llegaste a Comodoro a los tres años, de China ¿Qué recuerdo de tu infancia atesorás?

-Llegué primero a Puerto Deseado, Santa Cruz. Vivimos unos años allí con mis padres y luego nos trasladamos a Comodoro. Recuerdo las playas rocosas, el paisaje estepario ventoso, por supuesto, y que me costaba el español los primeros años. Era otro mundo.

-¿Cuándo empezaste a cantar?

-Empecé a cantar en la escuela a los nueve años, en actos, misas, celebraciones. Luego en la adolescencia tuve bandas. Una cosa lleva a la otra y desde pequeña que sentí que en la música encuentro mi lugar.

-¿Qué respuesta encontraste en la música?

-Encontré un canal de conexión espiritual y con los demás. Un lenguaje universal.

-¿Nos contás la historia de tu primera guitarra? ¿Y de tu primera canción?

-Mi primera guitarra me la compré vendiendo pochoclos a mis compañeras de la escuela. Me acuerdo que salió 64 pesos y que me sentía al fin con una herramienta apropiada para acompañarme en las canciones que me gustaban. Hice varias canciones en esa época en simultáneo. De pocos acordes y melodías vocales pegadizas. Algunos títulos que me acuerdo: “Almendras a las cinco” y “Ocurrencias”. La música siempre fue un lugar de expresión sagrado y espiritual para mí, a través de la poética encontrarle pala bras y sonidos a lo que me estaba pasando. Cuando estoy conectada siento que es como meditar.

-¿Cómo fueron los primeros meses en Buenos Aires?

-Cuando termine el secundario en Comodoro lo que más quería era irme y autoconocerme. Hice el Ciclo Básico Común (CBC) de Nutrición en la Universidad de Buenos Aires y un año de Diseño de indumentaria en el Centro de Estudios Técnicos para la Industria de la Confección (CETIC). También en simultáneo empecé a trabajar como actriz publicitaria. Tuve bandas y colaboré con diversos proyectos musicales. Aprendí mucho a partir de esas experiencias y de relacionarme con artistas que admiro. Con el tiempo fue que decidí darle más importancia y responsabilidad a mi proyecto personal, era algo pendiente que tenía conmigo misma.

-¿Qué te atrae del under?

-Me atrae la autenticidad, lo lúdico, de allí surgen las movidas interesantes y novedosas.

 

-¿Qué tenés de China? ¿Y de La Patagonia?

-De China además de ser físicamente, tengo una parte interna que tiene que ver con la crianza que tuve. La búsqueda del equilibrio entre otras cosas más -risas-. De la Patagonia, el contacto con la naturaleza, la cuestión barrial en el trato y todo lo que viví allá forman parte de mi ser actual.

-¿Qué sentís cada vez que volvés a Comodoro?

-Me gusta reconectarme con la ciudad en la cual me crié. Allí tengo a mis padres y amigos. Y disfruto mucho de la naturaleza cuando voy, ver cómo amanece o atardece, caminar en la playa y los cerros, entre otras cosas más.

-¿Y cada vez que te vas?

-Sentimientos encontrados, el camino de la música implica que esté en la gran ciudad gran parte del tiempo. Y así funciono yo también, me gusta el movimiento y estar conectada con lo que sucede. El Sur siempre está en mi corazón, cada vez que puedo me hago una escapada para bajar un cambio y redireccionar.

-Si tuvieras que describirle tu música a alguien que jamás la escuchó ¿Cómo lo harías?

-Son canciones pop con un toque argenchino. Influenciado por la ciencia ficción, el mar, soundtracks, mundos oníricos. Me gusta la psicodelia y el surrealismo.

-¿Qué cambió desde Shangai a Fórmulas?

-Pasaron muchas cosas en cinco años y eso se refleja en las letras, sonido, maneras de componer y ver la vida.

-¿De dónde vienen tus canciones? ¿Hacia dónde van?

-Vienen de un lugar muy íntimo que se van transformando hasta encontrar un significado más abierto.

-¿Qué consejos le darías a una chica que quiere empezar con la música pero todavía no se anima?

-A las chicas que recién empiezan, esto aplica en todas las artes y caminos elegidos, les recomiendo que encuentren eso en lo que se sientan apasionadas felices y lo pulan. Con corazón y trabajo. Perder miedos y prejuicios. Abrir la mente con las artes en general, leer, ver cine, lo que les genere curiosidad. Estar con personas que estén en la misma o que admiren, para aprender y nutrirse ¡Que las inspire y motive!

Haien quiere seguir grabando y tocando. Cuenta que busca mejorar su performance y crecer como persona y artista: “También empecé a cantar en Adicta, una banda que me encanta. Es un gran desafío y experiencia. Se vienen muchos shows este año”. Haien, onírica, sigue. Después de todo, los sueños jamás terminan.

Fórmulas Divinas

En octubre de 2018 presentó su nuevo single, “Fórmulas”. Producido, grabado, mezclado y masterizado por el comodorense Emanuel Manso. Inspirado en la búsqueda de ver algo más allá, un péndulo sonoro la hipnotiza, la lleva a lugares desconocidos que no puede describir con palabras; solo con sensaciones. Al comienzo, recita en chino un texto del Libro de los Ritos, uno de los clásicos del confusionismo: “La finalidad de la música consiste en reunir aficionados desde la semejanza. La de la ceremonia, generar un orden inclusivo y armónico entre diferentes individuos a través del protocolo. La semejanza genera afinidad, y el respeto nace a partir de las diferencias. En donde la música sobrepasa el límite adecuado, pasa a ser impreciso. Y en donde la ceremonia se excede, causaría distancia y separación.”


Haien en Youtube

Como un suspiro: Entre Rada Tilly, Punta del Marqués y Km. 3, durante el verano y en la caída del sol. Filmado por Juani Martínez -Mundo Jim-, con looks de Actitud Pandora.

Destellos: Dirigido por Agustín Ortíz Byrne, AKA Heitles & Lavmor. Con la participación de Benito Cerati, Maria Eugenia Rigon, Josefina Cuneo, Camila Cuenca y Roger Delahaye. Escenas nocturnas, luces de colores y electropop de alta rotación.

Fórmulas: Lyric video por Ian Kornfeld, subtitulado en chino y español. Hipnótico, artístico, digital. “Formulas, se la dedico a las personas que dejaron una estela fuerte en mí, de las que más aprendí a partir de nuestras diferencias” dijo Haien.

MINIBIO: Haien x Haien

Nací en Shanghai un dia antes del comienzo de otoño por la tarde a la hora del té. Entre mi madre y mi tía Ren He decidieron llamarme Hai En, que significa en chino “bendición del mar” algo que ha marcado mi destino geográfico ya que siempre viví cerca del mar y contemplarlo siempre me ha dado paz y reflexión.

De los primeros años tengo recuerdos como sentarme a escuchar como tocaba el piano mi madre, ver dibujitos chinos, jugar y pelearme con mis primas y el cariño que recibí de mi familia materna. En aquel entonces mi padre se encontraba en Argentina. Él tenía un hermano que vivía aquí y optaba por un futuro en este país el cual era más libre ya que su experiencia en China no había sido buena. Siendo taiwanés había decidido ir a China en la época de la Revolución, quiso salir ilegalmente de allí y fue prisionero político durante casi dos décadas. Al salir de prisión conoció a mi madre y juntos decidieron emprender su futuro juntos. Primero llegó él a Argentina, luego mi madre y yo.

Yo tenía tres años en aquel entonces y era el comienzo de los 90. Mi padre consiguió trabajo en una pesquera en el Sur y nos fuimos a vivir a Puerto Deseado unos años y luego a Comodoro Rivadavia.

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