Polo y sus mil universos de papel

(Por Flor Nieto) El 3 de noviembre, Polo se despertó con las sirenas. Esa noche cumplía 72 años. Afuera, en la plaza y con la ayuda de los bomberos, sus amigos y alumnos habían plegado e instalado mil grullas para homenajearlo. Leandro Polo Madueño es arquitecto, letrista, conferencista, escritor, maestro y origamista. En el Día del Origami, charlamos con él.

¿Qué es el origami?

El origami es una actividad múltiple que aprendí de mi papá desde que era muy niño. Y mi papá seguramente de mi abuelo. Por supuesto, muy lentamente el origami fue evolucionando. En 1927 tenía la currícula papiroflexia. La técnica que se enseñaba para que los niños aprendieran matemática sin saber leer ni escribir. Si doblo un papel a la mitad, lo doblo de otra forma tiene cuatro cuartos. Un día fracciones, otro ángulos. De 45° de 22,2°, de 11,5°. El origami me acompañó toda la vida, hasta ahora. Tiene una magia curativa, pedagógica, de enseñar a enfrentar situaciones particulares. Hay una frase que yo digo siempre en las clases y que ahora está en unos pines. Mis ex amigas alumnas origamistas le llaman el Polo Pin. Dice: “Parece difícil, pero no es fácil”. Requiere trabajo, no es fácil, requiere esfuerzo. Esa frase funciona para todos los órdenes de la vida, nada se consigue gratis. Salvo algunas cosas excepcionales en el país pero requieren esfuerzo. Esa frase me acompañaba cada clase como forma risueña de plantear la dificultad del origami y la he tomado como de cabecera.

Dijiste que todos los origamis están en un papel, pero lo que pasa es que algunos los podemos descubrir y otros no…

El mundo del origami es como el mundo de las canciones. Hay cantantes que cantan canciones de otros y aparecen cantautores, como Serrat por ejemplo, que escriben y cantan al mismo tiempo. Como las notas musicales, las notas musicales son las mismas y la forma de ordenarlas varía. Con el papel pasa lo mismo, en el papel común están todos los origamis del mundo. Los creados y los que se van a crear. Hay mucho espacio, mucho tiempo y muchas técnicas que se han superado. Hay origamistas que son muy ilustres, Robert Lang por ejemplo, un ingeniero de la NASA.Hay figuras increíbles que pensás: “No puede ser un pedazo de papel” Y sí, es un pedazo de papel.

¿Cómo se relaciona el origami con la arquitectura? ¿Y con la música?

El origami es un ejercicio energético desde el Qí hasta la cabeza. La arquitectura se relaciona por principios geométricos que tienen que ver no tanto con la energía sino cor la concepción visual. Por ejemplo, la Sala Velatoria de la Sociedad Cooperativa que está frente a la estación de servicio, tiene dos cubos blancos, es un origami. Establece una capilla universal para un hecho universal. El hombre es 80% agua y hay una cascadita que hace ruido. Como feng shui pero no, solo el ruido del agua. Intenta ser el mejor lugar para el peor momento. Hay muchos ejemplos. La geometría permite desarrollar formas muy particulares y que nutren la arquitectura. Con la música tienen algo en común, pero muy difícil. La música tiene una escritura que se vuelve universal, que cualquiera, en cualquier parte del mundo puede hacer sonar leyendo los códigos. Con el origami pasa lo mismo. Durante muchos años, vivimos en la prehistoria, no tuvimos escritura hasta la década del 60, los origamistas empezaron a ponerse de acuerdo. Estos son origamis que cree yo, por ejemplo -saca un cuaderno y muestra-. Con código de líneas, valle, montaña y una serie de signos gráficos se puede enseñar cualquier tipo de origami. Esta forma de hacerlo es conductista, a uno lo llevan de las narices -risas-. En cambio en origami hoy en día hay unos que se llaman CP, patrones de creación, todo el origami desplegado sin una arruga, estableciéndose todas las líneas que conforman el plegado. El problema es reconstruirlo a partir del ADN. Se puede componer la música desde los sonidos, desde la audición o de las notas y se puede componer un origami de la misma manera. De hecho existen softs que te permiten hacer un patrón de creación y son bastante divertidos pero requieren mucha matemática.

¿Nos contás la historia del Día del Origami?

El origami tuvo origen en China, aunque como con todo, Japón lo mejoró. Todo origami era de transmisión oral, entonces vos podías saber diez, doce, como mucho quince tipos de modelos. La palomita, ratón, no había forma de memorizar tantos. Era muy complejo, a partir de ese momento surgieron otros intentos de escribir y de describir el proceso. Ampliaron el horizonte de creación. Cuando se produce la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos tira la bomba de Hiroshima. La historia del Día del Origami tiene que ver con Sadako Sasaki. Una chica japonesa que se salva de la bomba atómica pero no se salva de la radiación y del cáncer. La misma tradición, así como acá el Gauchito Gil, con un sentido místico muy importante y rebelde también, apuntaba a cuando las grullas, volvían a Japón y pronunciaban tiempos mejores. Era un símbolo, traían prosperidad y siempre aterrizaban en grandes terrenos. Las grullas tiene una envergadura de un metro más o menos, necesitan mucho espacio, poner sus huevos y defenderlos como teros. Los pueblos rurales estaban convencidos de que las grullas y las bienaventuranzas venían solamente a los ricos. Contaba la leyenda, que el que plegara mil grullas podía pedir un deseo. Plegar mil grullas no es una cosa de todos los días. Le contaron la leyenda a Sasaki mientras estaba internada entonces ella se puso a plegar para salvarse. Llegó al número 600 y pico pero no alcanzó. Entonces los compañeros de colegio, plegaron las mil grullas para Sasaki, para pedir por la paz.

¿Cuál es tu origami favorito?

Cuando uno regala un origami está regalando tiempo de uno. A lo largo de la vida, uno tiene un tiempo finito. Ese tiempo está ligado a tu vida. Dedico 8 horas para dormir, 3 para higienizarme, 2 para comer y así. Uso el tiempo. Cuando uno saca de ese tiempo para hacer un origami y cuando se regala, estás regalando tiempo. Para el occidental no es tan fácil de entender, pero para el mundo oriental el concepto es muy fuerte. No estás regalando un papel plegado sino un pedazo de la vida, que a uno no le sobra. Si yo puedo medir la vida en centímetros, si el promedio de vida es 75 años, yo estoy acá. Tengo 73 recién cumplidos. Es el espacio que me queda, cada vez es más valioso mi tiempo.

Polo saca un puñado de figuras de papel de una bolsa. Las guarda cuidadosamente en una cajita de origami y nos la regala. De repente decir gracias no es suficiente. También hay un pin, el Polo Pin, ese que dice: “Parece difícil, pero no es fácil”. Contamos. Son 14 grullas de diferentes tamaños y colores. Son 14, nos faltan 986. Entonces podremos reclamar nuestro deseo, será el mismo que pidieron sus alumnos y amigos el día de su cumpleaños.

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