No la dejaron entrenar y una mujer les destrozó el gimnasio

Los dueños de un gimnasio de Toronto, Canadá, no imaginaron que decirle a una clienta que no podía entrenar en sus instalaciones les iba a provocar daños valorados en más de 7.000 dólares. Esta negativa desencadenó una auténtica reacción de ira de la mujer a la que pidieron que se marchase por no ser miembro del gimnasio.

La reacción de la mujer fue agarrar una barra con pesas y emplearla a modo de martillo para reventar la pantalla de una de las cintas de correr.

Tras ello, lejos de cesar en su afán por destruir las instalaciones, tomó unas mancuernas y las lanzó directamente contra los espejos de las inmediaciones ante la mirada de los distintos clientes que se encontraban entrenando en el lugar.

Ante tal situación, fueron varios los que la rodearon para intentar de aplacar su cólera, y ella, sin amilanarse, llegó a empujar a uno de éstos antes de que finalmente lograran echarla.

La policía identificó a la mujer, de 38 años, pero no facilitó su nombre porque, tal y como han precisado, tiene problemas mentales.

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