Bruja Salguero: “Busco canciones con belleza en la palabra, que hablen de la esperanza”

A La Bruja Salguero la atraviesa un gran momento profesional. Viene desde el año pasado recorriendo el país presentando su disco Norte, y eligió el 25 de Mayo para mostrar ese trabajo en la ciudad de Buenos Aires.

(Por Gustavo Grosso) La Bruja Salguero nació en La Rioja en 1972. Desde pequeña eligió cantar y hoy es una de las referentes de la nueva generación de artistas, suma siete discos editados y fue elegida Premio Konex de Platino como la Mejor Cantante de Folklore de la década, en 2015.

– “M’hija, usted cuando vaya a cantar, diga algo”, ese fue el primer consejo que te dio tu padre ¿Qué decís cuando cantás? ¿Por qué cantás?

-Busco canciones con belleza en la palabra en general, en que se hable principalmente de la esperanza y si es necesario se grite que los caminos están abiertos para todos. Canto porque el canto me agarró definitivamente y encontré con él una gran herramienta para comunicar muchas emociones que me aprietan y cuando era niña descubrí que también se acompaña las del que escucha, canto porque me siento completa cuando me fusiono y dejo de ser un yo y me convierto en otras voces.

-Se viene una noche muy especial, el 25 de Mayo, en el Ópera… ¿Qué significa el recorrido que venís haciendo con tu disco Norte y este cierre de gira en Buenos Aires?

-El Ópera es un gran desafío y tiene que ver con esa esperanza de la que hablaba: creer que estas canciones nuevas con fundamento pueden llegar a espacios grandes. Sería muy feliz si este paso es una apertura para que se multiplique la voz de todos los artistas de las provincias que vienen con las mismas búsquedas. Haber comenzado en las provincias y cerrar en la ciudad de Buenos Aires tiene un mensaje federal que aún debemos seguir fomentando.

-¿Por qué elegís cantar descalza?

-Comencé a cantar descalza de manera casual. Estaba lista para mi primera presentación del disco Flor de Retama en Capital, tenía nervios, tenía miedo, me faltaban tantas cosas, mis músicos riojanos con los que tuve toda una vida de contención, mis padres, mi gente, mis cerros, me sentía sola a pesar de que venía algo muy grande, me temblaban las piernas, me descalcé y en ese segundo todo lo que me faltaba me llegó a través del piso: la seguridad y la libertad. No sé si puedo completar con palabras la sensación que sentí, como nadie me conocía decidí salir así a cantar descalza, fue un antes y un después en mi vida artística. Hay magia.

“Busco canciones con belleza en la palabra en general, en que se hable principalmente de la esperanza y si es necesario se grite que los caminos están abiertos para todos”.

-Andás mucho el país con tu canto, con tu música ¿Cómo es andar por las provincias a diferencia de Buenos Aires?

-Es el mismo país porque acá -en relación a Buenos Aires- también hay gente con la misma idiosincrasia del provinciano, pero es un porcentaje muy pequeño, pero no quiero olvidarlos porque es donde me apoyo. Lo bueno de las grandes ciudades es que te impulsan, te aprietan, te exigen, te llenan de adrenalina, porque tenés más herramientas para crecer, pero depende de cada uno encontrar e inventar a veces la introspección necesaria para equilibrar tanta euforia, para conectarte con tu ser interior. Fuera de la General Paz el ritmo es otro y lo que más extraño es tomar mate con el diálogo del silencio. Lo mágico que tenemos en las provincias es la capacidad de aún sentirnos, de ser comunidad, en esa adrenalina de las grandes ciudades si alguien se queda sin laburo se queda en la calle, así de sopetón de la noche a la mañana se derrumba todo, se queda afuera de todo el sistema y a pocos eso les interesa. He visto ojos de mucha tristeza en los nuevos pobres que les toca vivir en la calle, es muy doloroso, en las provincias aún nos sostenemos entre todos.

-Sos nacida en la Rioja, la tierra del carnaval, y además embajadora cultural de los riojanos ¿Qué te dejó tu infancia riojana, qué sonidos, qué sabores…?

-Mi tierra, mi barrio pobre, mi infancia me dejó la magia de valorar lo minúsculo: la lluvia en los calores de verano, chapotear descalza en la calle con mis hermanos, el olor de la tierra y los tuyos cuando nos íbamos con mis padres después que menguara la lluvia, el calor del fuego que no se cómo prendía mi padre en lo mojado, la tortilla que amasaba y cocinaba en las brasas mi mamá, el yerbiau con té de burro que cortábamos nosotros ahí mismo. El latido explotado en el pecho con las cajas chayeras en el carnaval, el aroma de la albahaca y la piel engrudada, la complicidad, la hermandad del diálogo chayero que borra todas las fronteras, el llanto hermanado cuando quemamos al pujllay. El sol que pica en la piel y los cerros azules que te abrazan cuando te sentís solo. El silencio. La fuerza de mi gente que nunca deja de soñar más allá de cualquier tristeza o dolor.

“Canto porque el canto me agarró definitivamente y encontré con él una gran herramienta para comunicar muchas emociones que me aprietan y cuando era niña descubrí que también se acompaña las del que escucha, canto porque me siento completa cuando me fusiono y dejo de ser un yo y me convierto en otras voces”.

-Se viven tiempos complejos en lo social, en lo económico… Imaginate por un día tener la tierra, como alguna vez se permitieron soñar Ariel Petrocelli y Daniel Toro ¿Qué harías?

-Duele como hoy se aplastan tantas ilusiones, tantos anhelos, tantos sueños, tanta gente que se está abandonando, pareciera que a los que están arriba no les importará, se siente impotencia, dolor, mucho dolor, porque de esos abandonados, de esos que machan la suerte, de esos que veces se les enseña a agachar la cabeza vengo yo, y uno de los privilegios que me dio nacer en la pobreza fue hacer magia de lo minúsculo de lo más chiquito, de cada semilla hacer crecer una planta, la esperanza y elevar la voz siempre fue una gran elección, hoy la gente anda hablando en las calles en las redes, en la calle, en el micro, en la carnicería, hablando de desencantantamientos, de tristeza, de dudas, de miedos, de impunidad, hablar es necesario, el desconocimiento ya no enfría la sangre, está hirviendo la vida pero no solo por los hijos, los padres y el ombligo; sino por todos, las mentes al abrirse muchas veces unen, se fortalecen, se hacen pueblo colectivo. Si tuviera el mundo por un día comenzaría por los niños, les daría a todos la oportunidad de poder aprender, de poder explotar sus dones naturales, la posibilidad de soñar y concretar sus anhelos, la materia principal sería amor y respeto al prójimo. Cuando tenga la tierra el destino de los patrones, sus caminos seguirán andando, solo si la fuerza humana que usa es escuchada, respetada y valorada a su máximo nivel, solo así su destino seguirá andando.

-Dicen por ahí que existe otro mundo, aunque habita en éste ¿Cómo es el mundo de la Bruja Salguero?

-Sería muy básico o tal vez muy complejo hoy en día, con muchas bicicletas, donde haya amor, respeto, sin violencia física ni emocional, un mundo sin llantos por muertes forzadas, sin armas, un mundo sin dolor, sin cegadores hambres de conquista, un mundo parejo donde todos podamos intentarlo.

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