Estibadores: desde la fundación al Ara San Juan

Desde tiempos fundacionales de nuestra ciudad a esta era en la que Comodoro Rivadavia está marcada a fuego por el protagonismo  terrestre en la búsqueda del Ara San Juan, hubo, existe y pervivirá un noble oficio que se desarrolla en zona de puertos, el de estibador.

Antes de nuestro nacimiento como país trabajaron hombreando cargas en los barcos del saqueo de la colonización; ahora ayudados con grúas enormes como verdaderos monstruos de metal, descargan molinos de parques eólicos o disponen la logística para intentar hallar a los 44 tripulantes del submarino. Allí la fuerza y operatividad humana es esencial. Los comienzos de esta Argentina, desde la etapa colonial en 1534 cuando el rey español lo nombró al frente de una expedición destinada a penetrar en el interior de América del Sur adelantándose a los portugueses en la carrera por alcanzar las fabulosas riquezas de las que hablaban las leyendas indígenas, el mismísimo Pedro de Mendoza, que con 13 navíos en 1536 fundara en el delta del Río de la Plata la ciudad de “Nuestra Señora del Buen Aire (origen de la actual Buenos Aires)”, debió contar con la personalidad necesaria de hombres rudos de gran fortaleza para la descarga y carga de los barcos, en ese tiempo en condición esclavos.

Nuestra etapa precolonial, la revolucionaria, la del proceso independentista, la de la pre consolidación de nuestra Nación en las disputas entre Federales y Unitarios, las idas y vueltas del proceso inmigratorio de inicios del Siglo XX, fueron protagonizadas sin reconocimiento social alguno, por hombres que, sin otra tecnología que no fuera una rampa, vaciaron y llenaron bodegas de barcos. Los anónimos estibadores, los inmortalizados por Benito Quinquela Martín, el pintor de La Boca.

Han cruzado perpendicularmente nuestro proceso histórico, tanto a nivel nacional como regional y citadino. Podemos irnos al descubrimiento de los yacimientos petrolíferos y la fundación de Comodoro, ahí estarán presentes con su trabajo manual vital e importante. Y en estos tiempos, reelaborando el dolor expectante que significó la búsqueda del Ara San Juan y sus 44 tripulantes que tuvo como epicentro al puerto local, el trabajo del estibaje también fue clave. Ahora con este presente de tecnología puesto a disposición de la logística que todo lo hace más fácil.

Estos laburantes del puerto unen en el puente de la historia, esa etapa prehistórica de la naciente Nación a la de la búsqueda e intento de rescate del submarino. Vaya un ejemplo: Franco Estibajes, una empresa dedicada a esta actividad que tiene su búnker y galpones en el puerto de Comodoro Rivadavia, fue la encargada de realizar todos los trabajos accesorios que hubo que disponer para el avión civil más grande del mundo. El Antonov124-100 fue enviado por el presidente ruso Vladimir Putin después de haber ofrecido su ayuda. Cuando arribó al aeropuerto internacional de Comodoro Rivadavia la empresa se ocupó de la logística para poder descargar la tecnología enviada y trasladarlo al puerto. La aeronave llegó a Argentina acompañada de un grupo de rescate y un vehículo sumergible teledirigido denominado Pantera Plus, que se sumó a la tecnología provista por la Armada de los Estados Unidos. En medio de todo ello una empresa genuinamente comodorense, cuyo propietario, Ramón Montiel, surgió desde los cimientos de ese duro trabajo y en base a gran esfuerzo constituyó su empresa.

Entre el pasado y el presente

“El aparato no tripulado Pantera Plus, capaz de operar a una profundidad máxima de 1.000 metros, está dotado de un sonar que escanea el fondo del mar. Los especialistas del equipo de salvamento marítimo podrán empezar la búsqueda del ARA San Juan”, indicaba el almirante de la Armada rusa, Vladímir Valúev, sobre la aparatología de última generación que trasladó la empresa comodorense con toda profesionalidad y recursos disponibles.

Otro servicio para la búsqueda del sumergible de la Armada Argentina para el que se pusieron a disposición, junto a otras tareas realizadas por soldadores de esta ciudad, fue la puesta en condiciones el buque de bandera noruega Sophie Siem, que trasladó el minisubmarino de rescate de la Armada de Estados Unidos.

Cuando se designó al puerto comodorense como base de operaciones de la búsqueda del submarino Ara San Juan, la empresa Franco Estibajes fue la requerida. “Pusimos a disposición toda la logística, todo al alcance y no faltó nada. Fueron días de pensar que se podía rescatarlos con vida. Con el paso de los días esa esperanza fue diluyéndose. Fueron jornadas de mucha tensión. Trabajábamos las 24 horas, los yanquis nos pedían diez camiones, otras tantas grúas, y lo pusimos para alimentar esa esperanza latente, recibiendo ordenes de quienes estaban al frente del operativo” narra Ramón Montiel, quien comenzó desde muy jovencito como estibador hasta que montó su empresa.

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