Atan, golpean y le colocan bolsa en la cabeza a un kiosquero para que dijera dónde tenía la recaudación

Trelew (Agencia). A un kiosquero lo torturaron colocándole una bolsa de nylon en la cabeza, atándolo y golpeándolo para que les terminara dando a los ladrones los 6.000 pesos que había hecho de recaudación, en un violento asalto que hubo anteanoche en un negocio del barrio San Martín, al noreste de esta ciudad. El atraco, perpetrado por tres delincuentes encapuchados con el apoyo logístico de un cuarto que afuera del comercio los esperaba en un automóvil, ocurrió en un kiosco llamado “J y N” que está ubicado en la avenida Crucero Belgrano al 100 casi pasaje Jujuy Norte.
Fue alrededor de las once y media de la noche, minutos después que el kiosquero cerrara.

Ahí se le introdujeron al negocio los asaltantes. Él forcejeó con uno, según explicó su mujer, e intentó expulsarlo violentamente del lugar pero se le apareció el que estaba armado, quien inmediatamente lo redujo haciéndolo tirar al piso para posteriormente atarlo con unas piolas que tenían para la ocasión.

Lo llamativo del asalto fue que al joven comerciante, de unos 22 años, le colocaron en la cabeza una bolsa de nylon mientras se encontraba tirado en el piso y atado. La mujer de la víctima no descartó que haya sido para que les dijera dónde tenía la recaudación que ellos pretendían llevarse.

“Pasó el patrullero (por el frente del kiosco) y automáticamente entraron”, contó la pareja del kiosquero asaltado en un breve diálogo que mantuvo ayer con este diario. “Se metieron por el techo (de una vivienda vecina), entraron por la puerta de atrás, y cuando ingresó el primero forcejeó con él pero el segundo entró armado así que lo tiraron al piso, lo ataron y le pusieron la bolsa en la cabeza”, continuó relatando.

“Buscaban llevarse también fernet, vino, y tenían olor etílico, según me contó mi marido. Después le sacaron la bolsa de la cabeza porque no encontraban la llave para salir por el portón, así que él les dijo dónde estaban las llaves y se fueron”, acotó.

Posteriormente, confirmó que “ya había bajado las persianas (del negocio) cuando irrumpieron los delincuentes” y ratificó que fueron tres los que cometieron el robo a mano armada, sospechando que alguien los esperaba en un auto afuera del local. Aseguró al final que es la primera vez que sufre un asalto y que su marido no pudo reconocer a ninguno de los ladrones porque tenían los rostros cubiertos.

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