El secreto del “Tigre” Héctor Saldivia

El “Tigre” y los cinturones. “El boxeo es un deporte maravilloso con mucha gente mala”, dijo.

Antes de llegar a Chivilcoy, Héctor David Saldivia (34), secretamente se había despido del boxeo, no se lo había dicho a su suegro Robinson Zamora, entrenador de toda la vida, tampoco a su esposa, Alejandra “La China” Zamora. Ganara o perdiera la decisión estaba tomada, la pelea del sábado 31 de marzo, ante Henrri “La Esencia” Polanco, sería la última en su carrera deportiva. Hoy, luego de 9 títulos obtenidos se siente orgulloso por todo lo que logró para Comodoro Rivadavia, hizo lo imposible para llegar a campeón mundial pero no pudo cumplir su sueño.

El Gimnasio Municipal Nº 1 encierra mucha historia del boxeo de Comodoro Rivadavia. También el suceso del “Tigre” Héctor David Saldivia (46-6-0; 35KO).

“Comencé a los 15 años, pero la intención era hacer complemento de pesas con un grupo de compañeros de colegio, unos diez de la Escuela Centro de Formación Profesional 652. No tengo antecedentes de boxeo en mi familia, sólo hacía futbol. Arrancamos en el gimnasio con Roberto Grupallo, y frente al salón de pesas estaba la de boxeo. Uno de los chicos va al baño, que era compartido con el salón de boxeo, y llegó con el chimento que dos se estaban dando arriba del ring. Nos fuimos todos para allá, hablamos con Robinson Zamora. Al día siguiente éramos todos boxeadores, comenzamos a entrenar, me sentía bien, corríamos, hacíamos toda la gimnasia. Y como al tercer día Robinson me preguntó que tenía pensado hacer con el boxeo. Yo, no tenía pensado nada. Pero él me dijo que estaba un segundo más adelantado que los demás, me vio condiciones, y me propuso metas, me preguntó si quería ser campeón. Entonces me dijo, vamos a entrenar para eso. Y ahí arrancamos”.

Elvira, madre del “Tigre” no quería saber nada que su hijo boxeara, tampoco le seducía la idea a su padre Héctor. “Le decía que aprendería a defenderme, aunque nunca tuve una pelea en la calle. La convencí, me dejó pelear, pero me dijo que no quería que llegara a la casa para decirle que estaba por pelear. Arranqué, mi madre siempre tuvo miedo de tener un hijo boxeador aunque le gustaba ver boxeo, más que a mi viejo. Y tuvieron dos hijos boxeadores, porque mi hermano Maxi, hizo varias peleas amateur. Seguí con el entrenamiento y no paré mas”.

– ¿Cuál fue la pelea más importante de tu carrera en el comienzo?
– “El sueño es llegar a campeón mundial. Pero siempre está el sueño de ser campeón argentino, todo boxeador anhela eso. Mirás el ranking y vas viendo con quién querés pelear. Siendo amateur Superligero, en un selectivo nacional, estaba en Buenos Aires Raúl Bejarano, campeón argentino Welter. Venía de pelear en Brasil. Robinson habló con su entrenador, para poder trabajar con el campeón, en un guanteo. García dijo que no, porque venía de un combate muy duro. Me quedé con las ganas. Luego, pasó el tiempo y me hago profesional, peleo en Welter y me tocó enfrentarlo, Bejarano campeón del 2000 al 2006, le arrebaté el título en Comodoro. Lo disfruté mucho. En una entrevista, dijo Bejarano, que tenía más de 30 peleas, es la primera vez que me pegan tanto. Terminó con 12 puntos en el ojo izquierdo y 9 en el ojo derecho”.

– Peleas duras también fueron con el “Chino” Miranda, que luego disfrutaste mucho.
– “Sí, esperé mucho la revancha, sabía que no me podía ganar. Porque en la primera nos enfrentamos en el mítico Luna Park en el 2007, había mucha expectativa de verme, todos los medios; venía invicto, yo era campeón argentino y campeón latino OMB. Con Jorge “Chino” Miranda me tenía que lucir, era la noche para consagrarme y me ganó, me fracturó el malar en el quinto round. Una pelea que estaba ganando, pero la lesión comenzó en el segundo con un boleado de mano izquierda. Me pegó en el pómulo, no podía hacer presión con la mandíbula, nunca fue fractura maxilar, sí del hueso malar. En el quinto round volvió a entrar la misma mano, se me infló la cara y el médico paró muy bien la pelea. Yo, pensaba que era un corte”.

– Lo que no vio luego la prensa nacional porque no estaba televisada para todo el país fue la revancha, donde el “Chino” Miranda fue apabullado y noqueado en el Socios Fundadores.
-”Es cierto, no estuvo la TV. La revancha la saboreaba, sabía que no me ganaba nunca. Yo, había perdido el título OMB Latino, y para que venga el “Chino” le ofrecí disputar el Argentino Welter. Luego de esa pelea lo pierde y queda sin título. El “Chino” decía que venía a buscar lo que le correspondía, en una entrevista al aire me dice que me iba a romper la mandíbula del otro lado y que seguiría tomando sopita en pajita. Pero nunca fue la mandíbula. Fue una preparación muy fuerte, me ayudó Wilfredo Vilches, Mario Arano con sparrings. Con un planteo de pelea de afuera, pegar y escapar. Cuando subí al ring comencé con ese planteo, tocar y salir, se me vino y me tiró una andanada de piñas. Listo, se me fue el planteo y comencé a cruzarme a piñas. Le rompí la boca en el primer cruce, después un cross y lo tiro a la lona, cuando el árbitro le da el pase, uppercut por dentro, se cayó, le contaron como 30 segundo, le sacaron las botas, le daban aire, todo. Yo, había dicho que la primera pelea había sido un golpe de suerte, entonces, él dijo después que la segunda había sido un golpe de suerte. Hubo una tercera, pero fue destrucción, en el cuarto le fracturé el tabique nasal. Luego, quedó una amistad, nos dimos duro, pero estamos en contacto, muy buena persona”.

– ¿Con respecto a los promotores, crees que fue un error haberte desvinculado de Mario Arano?.
-”En su momento nosotros pedíamos continuidad de peleas. No dos peleas por año, que nos daba Arano en la última etapa. Vencido el contrato, estuvimos dos años más vinculados a Mario sin contrato. No queríamos atarnos a él por 4 años más. Él quería firmar”.

– ¿Te dijo Mario Arano que se molestó mucho por tu candidatura a Concejal en la lista del Tano Di Pierro, cuando él estaba cerrando una pelea importante para vos en Madryn, con el gobierno de Mario Das Neves?.
– “Sí, totalmente. Era fuera del deporte. Yo, lo tomé como un favor del Tano Di Pierro, porque él nunca nos dejó a pata. Siempre estuvo, hasta el día de hoy. Era retribuir un poquito de lo que nos había brindado a nosotros. Yo me sentía en deuda. Iba como Concejal suplente pero no quería hacer carrera política ni nada. Hoy, el Tano es un amigo de fierro. Pero pensándolo en frío, todo lo sucedido, creo que fue una equivocación haber terminado con Mario Arano. Fue la mejor etapa que tuve, con la ventaja de los sparrings, mandaba uno o dos Mario Arano, estaba la posibilidad de ir a Junín”.

– ¿Cuando estabas con Osvaldo Rivero, te fuiste a Estados Unidos luego del contacto con Maravilla Martínez?. ¿Te enteraste que Rivero estaba haciendo los contactos para traer la pelea con Kell Brooks a la Argentina?.
– “Yo estaba en contacto con Robinson -Zamora- no sabía lo que había hablado con Rivero, qué había hablado con la gente de Kell Brooks. Yo fui a cumplir un objetivo, y ahí el promotor Sampson Lewkowicz agarró esa pelea. Luego me ponen en contacto con Rivero y me dijo todo, que estaba muy caliente porque esa pelea era suya, la estaba trabajando. Yo estaba en un campamento de primera con sparrings, en el gimnasio de Freddie Roach. Lo veía más factible, que podía ganar esa pelea. Y no me quedé porque me faltó permiso, a los 6 meses mes tuve que volver por la visa”.

– De Kell Brooks, ¿qué se puede decir de tu derrota en Inglaterra. Es cierto que ya estabas con el problema en el hombro derecho?.
– “Estaba Kell Brooks en plenitud, venía arrastrando una lesión larga en el hombro. No llegué en óptimas condiciones, pero dentro de todo, bien. Me costó el peso, comiendo mucha pasta, luego había 9 horas de diferencia horaria, llegamos sobre la pelea desde Los Angeles. No descansé bien, pero Kell Brooks era una máquina, muy grande para la categoría, luego llegó a pelear con Gennady Golovkin sin un gramo de grasa”.

– ¿Otra pelea importante para vos en tu carrera deportiva fue Said Ouali?.
– “Era mi segunda pelea afuera, la primera en Islas Vírgenes, ésta en Estados Unidos, en una gran cartelera, de fondo peleaba Shane Mosley con Floyd Mayweather, choque de campeones. Uno de los mejores eventos de los últimos tiempos. Sufrí una eternidad para dar el peso, me desmayaba, no tenía saliva, estaba sentado en una tribuna en el MGM de Las Vegas, estaba agitado, deshidratado. Me paraba y me mareaba. No di el peso, 200 gramos excedido, pelea eliminatoria. Roger Mayweather, entrenador de Ouali protestó, era normal, respetable. No podía correr ni diez metros, no tenía líquido. Luego me perdonaron 50 gramos. Ese mes me pasó de todo, había tenido un microdesgarro en un ojo, 15 días antes tuve que cortar el guanteo. No pudieron ponerme suero glucosado antes de la pelea. Fue la primera vez que no daba el peso”.

– Muchos contratiempos…
– “Psicológicamente no estaba bien, había crecido físicamente, había comido mucho carbohidratos por un mes y medio. Estaba en negativo, cien por ciento, la entrada en calor, en frío. Robinson no quería que me cansara, yo pensaba que no llegaría al quinto round, pensaba que tenía que noquearlo. A los 12” de pelea, lo conecto con el cross y se cae, pero fue un cross en la cabeza. El marroquí golpea la lona de bronca, perdido. Yo, mas perdido que él, no lo podía creer. Me dio el pase, me desesperé, era zurdo, lo engancho con una derecha, se va para atrás, se agazapa y viene con la izquierda a fondo, aterrizó en la punta de mi pera. Dormí la siesta, emocionante pelea para la gente (sonrisas). Era la primera vez que estaba en la lona”.

– Cuando regresaste a la Argentina, casi que no volvés más al boxeo por la lesión en el hombro izquierdo…
– “Correcto, es así. Dos años sin pelear, me costó recuperarme. Fui hasta Buenos Aires, me atendía Hernán Vaccaro, volví luego infiltrado. Recorrí muchos traumatólogos. También me ayudó Emiliano Manso, me mandó a realizar una tomografía computada. Antes tenía un micro desgarro que jodía, no podía tirar el cross suelto. La vieron, y yo no tenía nada. Como curado, pero seguía en tratamiento, no quería saber más nada, estaba podrido. Entonces dije, si me exijo no se va a romper. Y comencé a trabajar con una pesa para levantarla -vuelo lateral-, pasaba, unos 30 movimientos y se me iba el dolor. Como en tres semanas se me fue el dolor, fue mucho psicológico”.

– Cómo te ves dentro de un tiempo, ¿entrenador de boxeo?
– “Con pocas herramientas con Robinson Zamora logramos mucho, 2 títulos nacionales, 7 títulos internacionales en categorías diferentes. No me quedan reproches, pusimos todo. La gente te mantiene vivo, te alienta, me pedía un autógrafo, fue un orgullo para mí representar a Comodoro. Vino varias veces la TV, mostrando a gran parte del mundo mi ciudad. Y hoy me gustaría seguir vinculado al boxeo, tengo mucho para aportar. No sólo en lo deportivo, también en lo social, teniendo charlas con los chicos: el respeto, inculcar valores, de esfuerzo, de trabajo, dedicación, que pueden llegar a lo que se propongan. Me veo como motivador, sí. Hoy, recién retirado, no me motiva entrenar a chicos para pelear, sí lo recreativo. Pero cómo ayudás a un chico de barrio que surge y va al mercado internacional. Eso fue lo que recién acabo de vivir y de lo que estoy saliendo en este momento”.

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