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Martes 10 Octubre 03:53
Cataluña causaría un shock de mayor magnitud que la peor versión del Brexit
Catalexit constituiría un dramático y repentino regreso de la crisis de la eurozona. El sistema bancario en una de las regiones más ricas del mundo podría colapsar

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Cataluña recordó el viernes un triste aniversario. El 6 de octubre de 1934, el entonces gobierno autónomo catalán protagonizó una insurrección y proclamó la independencia. Terminó con el arresto de los miembros del gobierno catalán y la suspensión del estatuto de autonomía.
 
No hemos llegado a ese punto aún, pero no estamos muy lejos. El líder catalán Carles Puigdemont decidió respetar la prohibición dictada la semana pasada por el Tribunal Constitucional de España y suspendió la sesión del parlamento catalán de hace unos días, en la que se preveía declarar la independencia.
 
Mariano Rajoy, el primer ministro de España, señaló que su gobierno puede invocar el artículo 155 de la Constitución española para retirarle la autonomía a Cataluña, lo que dejaría la región bajo el control directo de España. Eso claramente podría provocar una insurrección general y un conflicto violento.
 
El manejo de la crisis por parte del gobierno español provocó una respuesta negativa en Cataluña y en el extranjero, donde la gente reaccionó con horror frente a las imágenes de la violencia política contra los votantes. Cataluña no estaba en el radar de muchos observadores internacionales. También es uno de los lugares que menos se entienden en Europa.
 
No tomo partido en cuanto a si Cataluña tiene razón en intentar independizarse. Pienso en fuertes razones para oponerme, pero corresponde a los catalanes decidir.
 
El principal argumento contra la independencia es económico. Una secesión constituiría un shock de una magnitud superior a la peor versión del Brexit.
 
La opinión legal de todas las instituciones de la UE es que las regiones que declaran la independencia no se convierten automáticamente en miembros de la unión. El argumento separatista es que la UE no puede darse el lujo de perder una región rica que en términos de población se ubica en 15º lugar entre los estados miembro.
 
La UE no quiere que Cataluña se vaya, pero tampoco puede actuar en contra de España. La independencia realmente significa estatus de tercer país, Catalexit.
 
En ese caso, los ciudadanos catalanes perderían su ciudadanía española y de la UE porque ese privilegio sólo existe en conjunción con la ciudadanía de un Estado miembro. Los catalanes esperan quedarse con la doble ciudadanía. Creo que esto es completamente surrealista.
 
La frontera entre España y Cataluña se convertiría en un límite externo fuertemente custodiado de la UE y de la zona Schengen de libre movimiento de ciudadanos comunitarios. Los catalanes tendrían que solicitar la visa si quisieran viajar a España o la UE. Como no miembro de la Organización Mundial del Comercio, Cataluña no tendría derecho automático a los menores aranceles de la OMC.
 
Lo que convertiría la independencia catalana en algo mucho peor que la versión más extrema de Brexit sería su inmediata salida de la eurozona. Catalexit constituiría un dramático y repentino regreso de la crisis de la eurozona. El sistema bancario en una de las regiones más ricas del mundo podría colapsar.
 
Es por eso que dos bancos catalanes decidieron la semana pasada trasladar su casa matriz a España. Quieren garantizar el continuo acceso a la financiación por parte del Banco Central Europeo y del Banco de España.
 
Cataluña podría, en teoría, imitar el ejemplo de Montenegro y adoptar unilateralmente el euro como moneda. Pero Montenegro es un país diminuto con un producto interno bruto de poco más de 3000 millones de euros. El PBI de Cataluña fue de 224.000 millones de euros el año pasado, superior al de Portugal.
 
Cataluña tampoco está preparada para introducir su propia moneda el mismo día de la independencia. Sería una locura tratar de dirigir una economía tan desarrollada sin una infraestructura bancaria central.
 
Liberarse de la UE es bastante difícil, como podemos ver con el Reino Unido. Desvincularse de una unión monetaria al mismo tiempo es una misión de suicidio económico. El único argumento sólido contra la independencia catalana en esta etapa es su absoluta falta de preparación.
 
Yo diría que la presencia de una unión monetaria hace que sea imposible que haya un movimiento de independencia regional.
 
Sabemos que al menos un tercio del electorado catalán está a favor de la unión de Cataluña y España. Podrían incorporarse más a sus filas cuando se den cuenta de la amenaza de catástrofe económica.
 
La peor opción de todas es usar la fuerza para evitar la independencia. Eso fortalece a los separatistas y corre el riesgo de provocar la calamidad económica que España, Cataluña y la UE deberían tratar de evitar.
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